Efectos de los medicamentos de uso común en el sueño:

18 de mayo de 2026

Esta revisión sintetiza la literatura sobre cómo los medicamentos comúnmente recetados —antihipertensivos, estatinas, antidepresivos, levotiroxina, inhibidores de la bomba de protones, inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 y metformina— afectan el sueño. Dado que muchos pacientes de atención primaria reportan problemas de sueño y más de la mitad de los adultos estadounidenses usan medicamentos recetados, comprender estos efectos es esencial. Los métodos incluyeron una búsqueda exhaustiva en PubMed de la última década utilizando términos relevantes relacionados con medicamentos y sueño. También se realizó una revisión de referencias adicionales relevantes. Nuestros hallazgos indican que los betabloqueantes a menudo se asocian con un aumento de la fatiga y la somnolencia, mientras que los diuréticos pueden beneficiar a los pacientes con apnea obstructiva del sueño, aunque con un mayor riesgo de nicturia. Las estatinas parecen tener un impacto mínimo en el sueño, si bien se reportan casos raros de insomnio o pesadillas. Los antidepresivos tienen efectos mixtos; algunos aumentan la somnolencia (trazodona, amitriptilina), mientras que otros se asocian con insomnio (bupropión) y pueden empeorar el síndrome de piernas inquietas (mirtazapina). La levotiroxina no altera significativamente el sueño, y su administración vespertina puede mejorar el control del hipotiroidismo. Se ha observado que los inhibidores de la bomba de protones mejoran la calidad del sueño en pacientes con enfermedad por reflujo gastroesofágico. Los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5, como el sildenafil, pueden exacerbar la apnea obstructiva del sueño grave, por lo que se recomienda precaución. La metformina no parece interferir con el sueño, y algunos estudios sugieren un beneficio limitado. Los médicos deben considerar cuidadosamente los efectos de estos medicamentos para equilibrar los beneficios terapéuticos con los posibles efectos adversos relacionados con el sueño.

Por Alfredo Calcedo 18 de mayo de 2026
Las personas con daño cerebral adquirido viven una auténtica carrera contra el tiempo, donde una atención temprana y especializada puede marcar la diferencia entre recuperar la vida o quedar con secuelas permanentes. Sin embargo, el sistema sanitario no siempre responde con eficacia, dejando a muchos pacientes en tratamientos largos e insuficientes. A partir de una reciente sentencia, se explica que cuando la atención ofrecida no funciona, acudir a la sanidad privada no es un capricho, sino una decisión razonable. En estos casos, la justicia reconoce el derecho a reclamar el reintegro de los gastos, entendiendo la “urgencia vital” no solo como riesgo de muerte, sino también como riesgo de deterioro grave de la calidad de vida. [ neurolegal.es ], [ iberley.es ] El texto concluye que esta vía legal representa una oportunidad importante para los afectados: defender su derecho a tratamientos eficaces y no resignarse ante las limitaciones del sistema.
Por Alfredo Calcedo 18 de mayo de 2026
El artículo presenta al litio como el “rey” histórico en el tratamiento del trastorno bipolar. Los autores explican que, aunque han aparecido muchos medicamentos nuevos, ninguno ha logrado sustituir realmente al litio en eficacia. El litio sigue siendo el único capaz no solo de tratar episodios de manía y depresión, sino también de prevenir recaídas a largo plazo. Por eso lo consideran un auténtico estabilizador del estado de ánimo. El litio es un medicamento antiguo que ha sobrevivido a décadas de críticas, dudas y competencia farmacológica. Aun así, los autores lamentan que su uso haya disminuido en la práctica clínica actual. Consideran sorprendente que muchos psiquiatras recurran menos a él, pese a la abundante evidencia científica acumulada durante más de setenta años. También destacan que el litio posee propiedades especiales más allá de estabilizar el ánimo, como efectos antisuicidas y neuroprotectores. Reconocen que existen preocupaciones sobre su seguridad y la necesidad de controles médicos, pero sostienen que, utilizado con criterio y seguimiento adecuado, sus beneficios continúan siendo extraordinarios. En definitiva, el artículo defiende que el litio sigue siendo una herramienta esencial en psiquiatría y merece recuperar el lugar central que tuvo durante décadas. ( Cambridge University Press & Assessment )
Por Alfredo Calcedo 18 de mayo de 2026
El artículo analiza de forma crítica la sentencia de la Audiencia Nacional que absolvió a Yassine Kanjaa por el asesinato del sacristán Diego Valencia en Algeciras, al considerar que sufría una grave alteración psiquiátrica. El autor, el magistrado jubilado Manuel Gutiérrez Luna, expresa sus dudas sobre algunos razonamientos de la resolución judicial y plantea varias contradicciones que, en su opinión, deberían revisarse en instancias superiores. El texto explica que los informes psiquiátricos coincidían en que Kanjaa padecía un cuadro psicótico, probablemente esquizofrénico, aunque algunos especialistas señalaban que todavía conservaba cierta capacidad para comprender y decidir sus actos. Ante esa incertidumbre, el tribunal aplicó el principio “in dubio pro reo”, favoreciendo al acusado. Aun así, se ordenó su internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario durante un máximo de 30 años. El autor considera llamativo que la sentencia reconozca comportamientos aparentemente planificados, como esconder el machete o apagar el móvil para no ser localizado, y al mismo tiempo concluya que tenía anulada su capacidad de decisión. También cuestiona que se apreciara alevosía en el asesinato mientras se afirmaba que el acusado carecía totalmente de control sobre sus actos. Además, critica que no se calificaran los hechos como terrorismo y lamenta que el Estado no haya sido declarado responsable civil pese a que existía una orden previa de expulsión contra el agresor. El artículo concluye defendiendo que el caso todavía deja importantes debates jurídicos abiertos. ( Confilegal )