El futuro DSM: Estrategia inicial para el futuro de DSM

12 de febrero de 2026

La revista The American Journal Psychiatry ha publicado varios artículos sobre el próximo DSM. Los cito a continuación y los publicaremos por separado con un pequeño resumen cada uno.

  • El futuro DSM: Estrategia inicial para el futuro de DSM
  • El futuro DSM: el papel de los biomarcadores candidatos y los factores biológicos
  • El futuro DSM: ¿Son el funcionamiento y la calidad de vida elementos esenciales de un diagnóstico psiquiátrico completo?
  • El futuro DSM: una visión estratégica para incorporar determinantes socioeconómicos, culturales y ambientales y la interseccionalidad

 

El futuro DSM: Estrategia inicial para el futuro de DSM

 

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) adoptó su forma y formato actuales en 1980, cuando se publicó el DSM-III. Posteriormente y periódicamente, la Junta Directiva de la APA encomendó a un grupo de trabajo la elaboración de una edición actualizada. Así, en 1994 se publicó el DSM-IV y en 2013 se publicó el DSM-5. En 2024, la Junta Directiva estableció el Comité Estratégico del Futuro DSM y le encargó desarrollar una hoja de ruta para la siguiente edición del DSM. El comité ha estado trabajando en la hoja de ruta desde mayo de 2024, y este informe ofrece un resumen del progreso hasta la fecha.

Los autores parten de una revisión histórica del DSM desde su reformulación con el DSM‑III, subrayando que, aunque el manual ha aportado un lenguaje diagnóstico común y ha favorecido la fiabilidad clínica y la comunicación científica, también ha sido objeto de críticas persistentes que hoy resultan ineludibles.

Entre los cuestionamientos centrales se encuentran su carácter ateórico, la organización categorial de los diagnósticos y la primacía otorgada a la fiabilidad sobre la validez. El comité reconoce que la ausencia de marcos etiológicos explícitos respondió a limitaciones históricas del conocimiento, pero señala que el avance de la investigación biológica, psicológica, social y cultural exige reconsiderar esta postura. Asimismo, se destaca que la clasificación categorial no refleja adecuadamente la naturaleza dimensional de muchos síntomas, la heterogeneidad clínica ni la elevada comorbilidad observada en la práctica psiquiátrica.

El texto también aborda la dificultad de integrar biomarcadores y procesos neurobiológicos en el DSM, dado que la mayoría aún no son clínicamente aplicables, y advierte sobre el riesgo de una fragmentación entre psiquiatría y otras disciplinas médicas si los trastornos con bases biológicas claras se excluyen del ámbito psiquiátrico. Junto a estas limitaciones, se reconocen sesgos históricos de carácter cultural, racial y socioeconómico, así como la necesidad de ampliar la noción de “experto” incorporando perspectivas diversas y la experiencia vivida de pacientes.

Como orientación estratégica, el comité propone preservar las fortalezas del DSM mientras se avanza hacia un modelo más integrador, dimensional y armonizado con otros sistemas nosológicos, como la CIE‑11, e iniciativas de investigación como RDoC y HiTOP. El objetivo final es desarrollar un DSM científicamente más sólido, clínicamente útil, culturalmente inclusivo y capaz de adaptarse de forma continua al progreso del conocimiento psiquiátrico.


Por Alfredo Calcedo 26 de junio de 2026
El consumo de cannabis suele comenzar en la adolescencia y la adultez temprana, cuando generalmente se desarrollan la ansiedad, la depresión, la psicosis y el trastorno bipolar. Los jóvenes de entre 15 y 25 años que consumen cannabis a diario y desarrollan un trastorno por consumo de cannabis presentan una mayor prevalencia de estos trastornos mentales. Este estudio (publicado en TheLancet) evalúa la coherencia de la evidencia proveniente de estudios epidemiológicos, genéticos, experimentales y preclínicos para analizar la relación entre el consumo diario de cannabis y el aumento de la incidencia, la prevalencia y la persistencia de la psicosis, el trastorno bipolar, la ansiedad, la depresión y las conductas suicidas. La conclusión más sólida aparece en la psicosis. El consumo diario, especialmente en jóvenes y en quienes desarrollan trastorno por consumo de cannabis, muestra una relación consistente y creíble como factor contributivo. El riesgo parece mayor cuando el uso es frecuente, temprano y problemático. En cambio, la evidencia sobre trastorno bipolar es menos abundante, aunque apunta a un posible empeoramiento de los síntomas. Para depresión, ansiedad y conducta suicida, el panorama es más incierto: las asociaciones existen, pero podrían explicarse por automedicación, vulnerabilidades compartidas o relaciones bidireccionales. El texto no plantea una visión alarmista, sino prudente. Reclama prevención en jóvenes, cribado clínico del consumo problemático y tratamientos integrados para quienes presentan simultáneamente trastorno mental y trastorno por consumo de cannabis.
Por Alfredo Calcedo 26 de junio de 2026
El TDAH en niñas y mujeres suele pasar desapercibido porque, a diferencia de los varones, no siempre se manifiesta con hiperactividad visible, sino con síntomas más silenciosos: inatención, despistes, dificultad para organizarse, problemas de concentración, olvidos y sensación constante de no llegar a todo. Esta forma menos evidente favorece el retraso diagnóstico y alimenta etiquetas injustas como “vaga”, “dejada” o “distraída”, cuando en realidad se trata de un funcionamiento cerebral diferente. El artículo ( Diario Médico ) subraya que existe un sesgo de género en la detección del TDAH. Aunque afecta a hombres y mujeres, ellos reciben muchos más diagnósticos, mientras que ellas tienden a enmascarar los síntomas y a expresar la disregulación emocional de forma interna, con ansiedad, tristeza o baja autoestima. Esto puede llevar a diagnósticos erróneos y tratamientos inadecuados. Los especialistas destacan la importancia del diagnóstico precoz, la coordinación con los centros educativos y un abordaje individualizado, multimodal, farmacológico, psicológico, psicopedagógico y familiar. También se señala que los cambios hormonales pueden influir en la eficacia del tratamiento. El texto concluye con el ejemplo de Andrea, una niña con TDAH inatento, cuya historia muestra cómo la comprensión y la aceptación pueden transformar la invisibilidad en oportunidad.
Por Alfredo Calcedo 26 de junio de 2026
Las personas con trastorno mental grave (TMG), incluidos los trastornos del espectro de la esquizofrenia, el trastorno depresivo mayor y el trastorno bipolar, presentan tasas elevadas de comorbilidad física y mortalidad prematura. Este estudio transversal poblacional liderado por el Hospital Clínic y el Idibaps de Barcelona analiza la asociación de la demencia y el ictus isquémico en las personas con EMG. Resultados: La prevalencia de demencia fue del 3,49 % en las personas con EMG y del 0,36 % en los controles. La prevalencia de accidente cerebrovascular isquémico fue del 5,3 % en las personas con EMG y del 2,75 % en los controles. La asociación entre TMG y demencia fue significativa en todos los grupos de edad, con la asociación más fuerte observada en edades más jóvenes a los 30-39 años. El riesgo para accidente cerebrovascular se mantuvo hasta los 70-79 años, alcanzando su punto máximo a los 40-49 años. En resumen, el estudio indica que las personas con TMG presentan un mayor riesgo de desarrollar demencia en todas las edades y también un mayor riesgo de ictus, especialmente en las etapas jóvenes y medias de la vida. Estos hallazgos resaltan la necesidad de una detección y un manejo neurológico y cardiometabólico más tempranos y sistemáticos dentro de las políticas de atención y apoyo psiquiátrico que reconocen los trastornos mentales graves como factores de riesgo para enfermedades vasculares y demencia. Comentado en Diario Médico .