El futuro DSM: Estrategia inicial para el futuro de DSM
La revista The American Journal Psychiatry ha publicado varios artículos sobre el próximo DSM. Los cito a continuación y los publicaremos por separado con un pequeño resumen cada uno.
- El futuro DSM: Estrategia inicial para el futuro de DSM
- El futuro DSM: el papel de los biomarcadores candidatos y los factores biológicos
- El futuro DSM: ¿Son el funcionamiento y la calidad de vida elementos esenciales de un diagnóstico psiquiátrico completo?
- El futuro DSM: una visión estratégica para incorporar determinantes socioeconómicos, culturales y ambientales y la interseccionalidad
El futuro DSM: Estrategia inicial para el futuro de DSM
El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) adoptó su forma y formato actuales en 1980, cuando se publicó el DSM-III. Posteriormente y periódicamente, la Junta Directiva de la APA encomendó a un grupo de trabajo la elaboración de una edición actualizada. Así, en 1994 se publicó el DSM-IV y en 2013 se publicó el DSM-5. En 2024, la Junta Directiva estableció el Comité Estratégico del Futuro DSM y le encargó desarrollar una hoja de ruta para la siguiente edición del DSM. El comité ha estado trabajando en la hoja de ruta desde mayo de 2024, y este informe ofrece un resumen del progreso hasta la fecha.
Los autores parten de una revisión histórica del DSM desde su reformulación con el DSM‑III, subrayando que, aunque el manual ha aportado un lenguaje diagnóstico común y ha favorecido la fiabilidad clínica y la comunicación científica, también ha sido objeto de críticas persistentes que hoy resultan ineludibles.
Entre los cuestionamientos centrales se encuentran su carácter ateórico, la organización categorial de los diagnósticos y la primacía otorgada a la fiabilidad sobre la validez. El comité reconoce que la ausencia de marcos etiológicos explícitos respondió a limitaciones históricas del conocimiento, pero señala que el avance de la investigación biológica, psicológica, social y cultural exige reconsiderar esta postura. Asimismo, se destaca que la clasificación categorial no refleja adecuadamente la naturaleza dimensional de muchos síntomas, la heterogeneidad clínica ni la elevada comorbilidad observada en la práctica psiquiátrica.
El texto también aborda la dificultad de integrar biomarcadores y procesos neurobiológicos en el DSM, dado que la mayoría aún no son clínicamente aplicables, y advierte sobre el riesgo de una fragmentación entre psiquiatría y otras disciplinas médicas si los trastornos con bases biológicas claras se excluyen del ámbito psiquiátrico. Junto a estas limitaciones, se reconocen sesgos históricos de carácter cultural, racial y socioeconómico, así como la necesidad de ampliar la noción de “experto” incorporando perspectivas diversas y la experiencia vivida de pacientes.
Como orientación estratégica, el comité propone preservar las fortalezas del DSM mientras se avanza hacia un modelo más integrador, dimensional y armonizado con otros sistemas nosológicos, como la CIE‑11, e iniciativas de investigación como RDoC y HiTOP. El objetivo final es desarrollar un DSM científicamente más sólido, clínicamente útil, culturalmente inclusivo y capaz de adaptarse de forma continua al progreso del conocimiento psiquiátrico.





