El papel del tercer grado y la libertad condicional en la trayectoria de las personas condenadas a prisión

29 de enero de 2026

Este trabajo analiza el papel del tercer grado y la libertad condicional en las trayectorias de desistimiento y reinserción de las personas condenadas a prisión.

El objetivo de la investigación es, por un lado, describir trayectorias de desistimiento y reinserción de personas que finalizan su condena en régimen abierto o libertad condicional y, por otro, explorar los elementos de estas medidas que favorecen dichos procesos.

Se trata de un estudio cualitativo, fundamentado en las vivencias de treinta personas que culminaron sus condenas bajo el régimen de tercer grado o libertad condicional en Cataluña y se centra en analizar si estas medidas actúan meramente como un trámite administrativo o si, por el contrario, operan como mecanismos catalizadores de un cambio profundo en el individuo.

Los resultados muestran que la interacción entre vigilancia y apoyo social, junto con la posibilidad de ejercer roles prosociales y establecer vínculos convencionales, son los principales factores que explican el impacto positivo del régimen abierto.

El acompañamiento profesional se revela como una herramienta indispensable, no solo para supervisar el cumplimiento de las normas, sino para proporcionar el sostén necesario en la reconstrucción de vínculos convencionales. Según la autora, la efectividad del tercer grado radica en su capacidad para ofrecer oportunidades reales de ejercer roles prosociales —como el empleo o las responsabilidades familiares—, los cuales actúan como anclajes comunitarios que dificultan la reincidencia.

Finalmente, el artículo concluye que el régimen abierto y la libertad condicional son piezas angulares de una política penitenciaria orientada al éxito social. Al facilitar una integración comunitaria progresiva y fomentar una identidad prosocial, estas herramientas trascienden la mera función punitiva del Estado.

En definitiva, el trabajo subraya que el éxito de la reinserción no depende únicamente de la voluntad individual, sino de la existencia de estructuras institucionales que favorezcan una transición digna y asistida hacia la vida en libertad.

Por Alfredo Calcedo 30 de abril de 2026
Revisión narrativa que tiene como objetivo sintetizar la evidencia actual sobre la presentación en adultos y los trastornos concomitantes, examinar las barreras para la identificación y proponer un marco de desarrollo, dimensional y contextual para la evaluación y formulación psiquiátrica. El artículo reflexiona sobre cómo el autismo en adultos sigue siendo poco reconocido en la práctica psiquiátrica. Durante muchos años, el autismo se ha considerado sobre todo un trastorno infantil, lo que ha llevado a que muchos adultos pasen desapercibidos o reciban diagnósticos equivocados. El trabajo explica que, en la edad adulta, el autismo puede presentarse de formas más sutiles, especialmente en personas con buen rendimiento intelectual o con gran capacidad para adaptarse socialmente. Uno de los problemas centrales es la confusión entre rasgos autistas y síntomas de otros trastornos psiquiátricos, como la ansiedad, la depresión o los trastornos de la personalidad. Además, muchas personas aprenden desde jóvenes a “camuflar” sus dificultades, lo que dificulta aún más el reconocimiento clínico. Esto es especialmente frecuente en mujeres, cuyos perfiles suelen alejarse del estereotipo clásico del autismo. El artículo subraya que la falta de diagnóstico adecuado tiene consecuencias importantes: tratamientos poco ajustados, sensación de incomprensión y mayor sufrimiento psicológico. Por ello, los autores destacan la necesidad de que los psiquiatras de adultos integren una mirada más amplia, tengan en cuenta la historia evolutiva del paciente y conozcan mejor las manifestaciones del autismo en la edad adulta. Reconocer el autismo a tiempo puede mejorar notablemente la atención clínica y la calidad de vida de estas personas. ( Cureus )
Por Alfredo Calcedo 30 de abril de 2026
El artículo presenta una revisión narrativa sobre cómo manejar la depresión resistente al tratamiento , un problema frecuente y complejo en la práctica clínica. Se considera resistente cuando una persona con depresión mayor no logra una mejoría clara tras probar, de forma adecuada, al menos dos antidepresivos distintos. Esta situación suele ir acompañada de síntomas persistentes, deterioro funcional, peor calidad de vida y un mayor uso de los servicios sanitarios. El texto recorre primero las estrategias clásicas , como cambiar de antidepresivo o combinarlos, y las técnicas de potenciación , por ejemplo añadiendo otros fármacos para reforzar el efecto del tratamiento principal. A partir de ahí, el artículo describe opciones más recientes que han ampliado el abanico terapéutico. Entre ellas destacan la ketamina y la esketamina , que pueden producir una mejoría rápida en algunos pacientes, y las distintas formas de neuromodulación . En este grupo se incluyen tratamientos ya conocidos como la terapia electroconvulsiva, junto con técnicas menos invasivas como la estimulación magnética transcraneal y otros métodos en desarrollo. Las intervenciones neuromoduladoras analizadas incluyen la terapia electroconvulsiva (TEC), la estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr) y modalidades innovadoras como la estimulación de ráfaga theta (ERT), la estimulación transcraneal de corriente continua (ETCC), la estimulación del nervio vago (ENV) y la estimulación cerebral profunda (ECP). Las terapias emergentes, incluidos los tratamientos asistidos con psicodélicos, también se consideran posibles direcciones futuras en el manejo de la DRT. Si bien las terapias convencionales siguen siendo fundamentales para el manejo de la enfermedad, las nuevas modalidades de tratamiento han ampliado las opciones disponibles, especialmente para pacientes con síntomas graves o persistentes. No obstante, persisten limitaciones importantes, como el costo, la accesibilidad, la duración de la respuesta y la incertidumbre respecto a los resultados a largo plazo y los efectos secundarios.
Por Alfredo Calcedo 30 de abril de 2026
Artículo de opinión que plantea una dura crítica a la llamada “cultura terapéutica”, describiéndola como un sistema que, en vez de aliviar el sufrimiento, a veces lo amplifica . El autor parte de una idea central: muchas personas llegan a terapia con relatos sobre sus problemas, pero esos relatos no siempre son la realidad completa, sino interpretaciones moldeadas por miedos, heridas y percepciones. Según el texto, algunos terapeutas no cuestionan esas narrativas, sino que las validan y refuerzan, convirtiendo conflictos cotidianos en “traumas”, emociones normales en trastornos y dificultades humanas en identidades permanentes. Desde esa mirada, se crea un círculo peligroso: el paciente se aferra cada vez más a una historia de victimismo, el terapeuta la legitima con diagnósticos y etiquetas, y ambos terminan atrapados en una versión cerrada de la realidad. El autor sugiere que eso puede deteriorar relaciones, alimentar dependencia emocional e incluso causar daño iatrogénico, es decir, sufrimiento generado por la propia intervención terapéutica. También critica cómo redes sociales y lenguaje popular han expandido términos como “trauma”, “narcisismo” o “ansiedad” hasta convertirlos en explicaciones automáticas para casi todo. En lugar de ayudar a observar los pensamientos con distancia, esta cultura —dice— enseña a creer ciegamente en las historias que fabrica la mente. Hacia el final, el artículo propone otra salida: no vivir presos de diagnósticos ni de relatos de dolor, sino reconocer que los pensamientos son solo historias, no verdades absolutas. Para el autor, el bienestar nace más de actuar según valores, amar, asumir responsabilidad y elegir quién se quiere ser, que de seguir profundizando indefinidamente en narrativas de sufrimiento. ( drmcfillin.substack.com )