El vínculo entre personas y perros puede reducir niveles de cortisol y aumentar la oxitocina

1 de diciembre de 2025

El artículo explora cómo el vínculo entre las personas y los perros va más allá de lo emocional, llegando a producir efectos medibles en el organismo. Cuando alguien acaricia, juega o simplemente comparte tiempo con un perro, se desencadena una respuesta neuroquímica que reduce el cortisol, la hormona asociada al estrés, y aumenta la oxitocina, conocida por su papel en el apego y la sensación de bienestar. Esta interacción no solo beneficia al ser humano, sino también al animal, reforzando una relación de confianza y afecto mutuo.

La evidencia científica respalda estas afirmaciones: estudios han demostrado que el contacto con perros puede disminuir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo, lo que convierte a estas interacciones en una herramienta valiosa dentro de la terapia asistida con animales. Aunque el artículo no aporta cifras concretas ni protocolos específicos, sí subraya la importancia de incorporar a los perros en entornos clínicos y terapéuticos, especialmente para personas que enfrentan estrés crónico o trastornos emocionales.

El texto transmite una idea clara: el vínculo humano-animal no es solo una cuestión afectiva, sino un recurso que puede mejorar la salud mental y emocional. En definitiva, acariciar a un perro no es un gesto trivial; es una acción que activa mecanismos biológicos capaces de aliviar tensiones y fomentar el bienestar, lo que abre la puerta a nuevas estrategias en el cuidado integral de la persona.

Por Alfredo Calcedo 15 de abril de 2026
En 2025, la Línea 024 atendió más de 200.000 consultas, en su mayoría por teléfono, reflejando una necesidad constante de apoyo en salud mental . Detrás de cada llamada hay una historia difícil. La gran mayoría de las personas que contactan lo hacen porque experimentan ideación suicida, a veces persistente. De hecho, cerca del 40% de las llamadas analizadas muestran un riesgo medio-alto, caracterizado por pensamientos frecuentes de suicidio y un intenso malestar emocional. En cuanto a las actuaciones en situaciones de crisis, el informe recoge que un total de 11.947 llamadas (7,4%) y 1.275 chats (3%) fueron derivados a los servicios de emergencia 112 para su atención urgente. Estas derivaciones se produjeron en contextos de especial gravedad, incluyendo tentativas de suicidio, autolesiones no suicidas y otros escenarios de riesgo vital. Aun así, muchas conversaciones se centran en escuchar, acompañar y sostener a la persona en crisis, con intervenciones que pueden prolongarse durante horas. El perfil de quienes llaman es diverso, aunque predominan personas de mediana edad, mientras que los jóvenes recurren más al chat. En conjunto, el servicio muestra una realidad preocupante, pero también la importancia de ofrecer escucha y ayuda inmediata.
Por Alfredo Calcedo 15 de abril de 2026
Hacer luz de gas (“Gaslighting”) no se trata únicamente de mentir, sino de algo más sofisticado: manipulación psicológica para erosionar la confianza de una persona en su propia percepción hasta que la realidad misma se vuelve inestable. El texto abre con una definición clara: Hacer luz de gas consiste en manipular psicológicamente a alguien hasta que dude de sus recuerdos, su juicio y, en última instancia, de su cordura. Pero lejos de quedarse en el ámbito doméstico —donde suele imaginarse— el artículo desplaza el foco hacia escenarios más amplios, especialmente el entorno laboral. Allí, el agresor no solo distorsiona hechos, sino que construye cuidadosamente una narrativa alternativa que otros terminan creyendo. Con el tiempo, esta versión adulterada de la realidad se institucionaliza. El mecanismo es insidioso. No opera mediante confrontaciones abiertas, sino a través de pequeñas negaciones, reinterpretaciones y omisiones que, acumuladas, desestabilizan a la víctima. Mientras tanto, quienes detentan poder —superiores, líderes o estructuras organizativas— pueden verse seducidos por la credibilidad fabricada del manipulador. Así, el hacer luz de gas deja de ser un acto individual y se convierte en un sistema de coerción sostenido. El artículo también subraya que este fenómeno prospera en culturas donde el control y la obediencia reemplazan al pensamiento crítico. En estos entornos, cuestionar la narrativa dominante no solo es difícil, sino peligroso. El silencio, la complicidad y la negación colectiva actúan como fertilizantes de la manipulación. En última instancia, hacer luz de gas no busca simplemente convencer, sino dominar. Es una estrategia de poder que despoja a la víctima de su punto de referencia más básico: la confianza en su propia mente. Y cuando eso se pierde, la dependencia del manipulador ya no es accidental, sino estructural.
Por Alfredo Calcedo 15 de abril de 2026
Este estudio analiza si la demencia que aparece en personas con esquizofrenia grave es un trastorno diferente a otras demencias conocidas . Se estudiaron 155 pacientes con esquizofrenia muy resistente al tratamiento, todos hospitalizados durante largos periodos. Los resultados mostraron que casi todos tenían deterioro cognitivo, y cerca de la mitad presentaba demencia grave. Sin embargo, el tipo de deterioro mental que tenían no coincidía con enfermedades como el Alzheimer, la demencia frontotemporal o la demencia con cuerpos de Lewy. En cambio, era similar al de personas con esquizofrenia que viven en la comunidad, pero más intenso. Además, no se encontraron causas habituales de demencia, como factores genéticos típicos o problemas cardiovasculares. Tampoco se debía a medicación, bajo esfuerzo o discapacidad previa. En conclusión, la demencia parece ser una consecuencia frecuente de la propia esquizofrenia grave, y no un trastorno separado causado por otras enfermedades.