La medicalización del suicidio

1 de diciembre de 2025

Artículo de opinión de los doctores Segura y Martín Zurro. En su reflexión exploran cómo el impulso a medicalizar comportamientos humanos que podrían no ser patológicos, como el suicidio, puede ser tan problemático como ignorarlos.

Un resumen:

La medicalización suele criticarse por intervenir en procesos considerados naturales, bajo la idea errónea de que lo natural no puede ser perjudicial. Sin embargo, fenómenos como el parto, aunque naturales, pueden implicar riesgos médicos. Además, intervenciones para mejorar rendimiento o funcionalidad, sin ser patológicas, también se practican, aunque ninguna acción sanitaria es completamente inocua: todas conllevan posibles efectos adversos. Por ello, si los beneficios no superan los riesgos, lo prudente es no intervenir, tanto en problemas patológicos como en situaciones no patológicas.

Este dilema se refleja en el suicidio, que no siempre responde a una enfermedad mental. Puede ser una decisión racional ante sufrimiento extremo, enfermedad terminal o circunstancias adversas, sin implicar necesariamente patología psiquiátrica. No obstante, muchos suicidios sí tienen origen psiquiátrico y requieren atención clínica preventiva o terapéutica. Incluso los que no se vinculan a enfermedad son un problema de salud pública, pues la salud no se limita a ausencia de enfermedad.

Aunque el suicidio genera rechazo por considerarse antinatural, algunas decisiones son respetables, lo que plantea límites a la intervención sanitaria. De hecho, la eutanasia y el suicidio asistido están regulados en varios países. En otros casos, el apoyo psicológico puede aliviar el malestar, aunque las causas sociales subyacentes exceden el ámbito asistencial.


Por Alfredo Calcedo 15 de enero de 2026
Este estudio utilizó el método Delphi para establecer un consenso sobre diez prioridades clave que los profesionales sanitarios consideran importantes en la atención clínica de personas con TDAH en Canadá. El acceso a profesionales sanitarios y a servicios de salud específicos para el TDAH se posicionó como la prioridad más alta, siendo el acceso a los servicios de salud el tema dominante. Otro tema que surgió se relacionó con la necesidad de más investigación sobre el TDAH, en particular sobre el funcionamiento socioemocional, las afecciones coexistentes y el diagnóstico del TDAH en mujeres. Los profesionales sanitarios también identificaron el aumento del conocimiento, la formación y la educación sobre el TDAH entre los profesionales sanitarios y los sistemas escolares entre las diez prioridades principales. Diez prioridades principales identificadas por los profesionales de la salud. Proporcionar acceso a profesionales de la salud capacitados para reconocer el TDAH Proporcionar acceso a servicios para el TDAH (p. ej., TCC, coaching, capacitación basada en habilidades, programas de empleo) Investigación sobre el funcionamiento socioemocional en el TDAH (p. ej., problemas de autoestima, capacidad para regular las emociones) y su impacto en las relaciones. La desregulación emocional es una característica común entre las personas con TDAH que causa un deterioro sustancial a lo largo de la vida. Aumentar el conocimiento y la capacitación sobre el TDAH y los estigmas asociados entre todos los profesionales de la salud y la salud mental (p. ej., médicos de familia, enfermeras, farmacéuticos, psicólogos, consejeros) Proporcionar acceso a servicios financiados para personas con TDAH y sus seres queridos (p. ej., cobertura médica para servicios psicológicos u opciones asequibles) Educar al personal de los sistemas escolares sobre cómo brindar el mejor apoyo y enseñar a personas con TDAH Investigación sobre cómo considerar las experiencias coexistentes (p. ej., depresión, ansiedad) al diagnosticar el TDAH Investigación sobre el diagnóstico del TDAH en niñas y mujeres Acceso a recursos y servicios para comunidades más pequeñas o rurales Información y apoyo más accesibles para navegar por el sistema de salud y encontrar servicios/personal adecuado para ayudar y defender a las personas con TDAH.
Por Alfredo Calcedo 15 de enero de 2026
La melatonina es la principal causa de exposición no supervisada a medicamentos y sobredosis en servicios de urgencias en niños pequeños (de 0 a 6 años). La literatura existente ha documentado los beneficios de la melatonina en niños mayores (de 7 a 18 años) con afecciones neurológicas, pero aún no se ha estudiado en niños pequeños. Este estudio hace una revisión sistemática y examina los resultados a largo plazo (seguridad y eficacia) asociados con el uso de melatonina en niños pequeños . Resultados: Esta revisión sistemática de 19 estudios reveló que las prácticas de prescripción de melatonina, el uso prolongado y las sobredosis en niños pequeños (de 0 a 6 años) aumentaron en las últimas dos décadas. Cinco ensayos de intervención revelaron que los niños pequeños con trastorno del espectro autista o afecciones relacionadas se dormían más rápido después del tratamiento, pero ninguno examinó la eficacia en niños con desarrollo normal ni midió los resultados después de los dos años. Conclusiones: Estudios observacionales revelaron un aumento global en las prescripciones, el uso prolongado y los eventos adversos. En los ensayos clínicos, el uso de melatonina fue generalmente eficaz para mejorar el sueño en poblaciones específicas a corto plazo; sin embargo, faltaban datos a largo plazo en niños con desarrollo normal. Estos hallazgos podrían ayudar a identificar estrategias para prevenir y reducir el uso de melatonina en niños pequeños, así como para mejorar la adherencia a las normas de práctica médica. Noticia publicada en el periódico La Razón
Por Alfredo Calcedo 15 de enero de 2026
El avance de las tecnologías digitales ha dado lugar a un nuevo fenómeno sanitario en el que el tradicional “Dr. Google” cede protagonismo a la “Dra. IA” . El uso de buscadores de inteligencia artificial ha transformado los hábitos de consulta de la población. Lo que en el pasado constituía una búsqueda puntual se ha convertido en la primera reacción ante la aparición de cualquier síntoma. Según datos recientes, dos tercios de los españoles recurren ya a la IA para resolver dudas de salud, cifra que alcanza al 90% de los jóvenes entre 16 y 19 años. Asimismo, una cuarta parte de la ciudadanía reconoce que el autodiagnóstico digital es su opción inicial frente a un posible problema médico. Este éxito se sustenta en la percepción de inmediatez, disponibilidad y privacidad que ofrecen estas herramientas. Muchos usuarios declaran que prefieren compartir un síntoma con un chatbot porque “no juzga” y proporciona respuestas instantáneas sin necesidad de gestionar una cita médica. Esta tendencia es especialmente marcada en mujeres y población joven. Sin embargo, surge un dato inquietante: cerca del 25% de las personas —y el 40% de los jóvenes— sitúan a la IA por delante del profesional sanitario, pese a que estas herramientas carecen de conocimiento clínico contextual, exploración física y responsabilidad asistencial. Ello puede derivar en errores diagnósticos, pruebas innecesarias y riesgos evitables. El fenómeno se vuelve aún más complejo cuando se observa su elevada prevalencia entre quienes presentan ansiedad o depresión. Para este grupo, la consulta compulsiva a la IA alimenta un ciclo de preocupación creciente que el estudio identifica como cibercondría. En contraste, quienes padecen enfermedades crónicas recurren mucho menos a estas prácticas. Ante este escenario, los expertos subrayan riesgos como el alarmismo, la falsa seguridad y el retraso en la atención profesional. La Organización Médica Colegial recuerda que el proceso diagnóstico requiere anamnesis, exploración y juicio clínico, elementos que no pueden automatizarse. La IA, subrayan, debe ser una herramienta complementaria basada en evidencia, nunca un sustituto del médico. Infografia para informar de riesgos del uso de la IA para consultar problemas de salud