Experiencia de una MIR en un centro penitenciario

20 de octubre de 2025

María Escorihuela, médica de Familia, relata su experiencia como MIR durante una rotación voluntaria de un mes en el Centro Penitenciario de Zuera, en Zaragoza. Su interés por la sanidad penitenciaria nació durante su etapa como estudiante de Medicina, cuando fue voluntaria en una prisión. Aquella experiencia fue positiva y enriquecedora, lo que la motivó a solicitar una rotación formal como residente.

Sin embargo, su segunda experiencia fue muy distinta. Como médica, notó que la relación con los internos cambió drásticamente: ya no había la confianza del voluntariado, sino una interacción marcada por la desconfianza y la instrumentalización del rol sanitario. Los internos, conscientes del poder que los médicos tienen sobre decisiones importantes (como permisos o traslados), tendían a no ser sinceros en sus relatos clínicos.

A pesar de estas dificultades, Escorihuela destaca que se sintió más segura dentro de la cárcel que en un centro de salud, gracias a la constante presencia de funcionarios y sistemas de vigilancia. No obstante, las condiciones laborales eran muy duras: solo cuatro médicos para 1.200 internos, guardias localizadas con desplazamientos nocturnos a zonas alejadas, y escasos recursos para atender urgencias graves como autolesiones, intentos de suicidio o agresiones.

En cuanto a las patologías más frecuentes, menciona las traumatológicas (por la actividad física de los internos), enfermedades psiquiátricas, patologías duales relacionadas con el consumo de sustancias, y situaciones de sufrimiento emocional derivadas de la vida en prisión.

Escorihuela concluye que, aunque la sanidad penitenciaria es un ámbito que requiere profesionales muy preparados y vocacionales, ella no se veía trabajando allí a largo plazo. Critica que este sector esté desligado del Sistema Nacional de Salud al depender del Ministerio del Interior, lo que limita su integración en el sistema formativo MIR. Propone que las rotaciones en prisiones deberían ser más comunes para que los futuros médicos conozcan esta realidad y puedan considerarla como una opción profesional.

Por Alfredo Calcedo 17 de abril de 2026
El artículo cuenta cómo la relación entre la comida y el estado de ánimo es más profunda de lo que parece. Explica que no solo comemos para nutrir el cuerpo, sino también para influir en cómo nos sentimos. A través de estudios, se observa que cuando las personas mejoran la calidad de su dieta, también mejora su estado emocional, incluso en casos de depresión. La historia se centra en el vínculo entre el intestino y el cerebro: los alimentos que ingerimos afectan a los microorganismos del sistema digestivo, los cuales producen sustancias que influyen en el cerebro y las emociones. También se destaca que la relación es bidireccional: así como lo que comemos impacta el ánimo, nuestro estado emocional influye en nuestras elecciones alimentarias. En conjunto, el artículo sugiere que una alimentación equilibrada puede ser una herramienta importante para mejorar la salud mental, junto con otros tratamientos.
Por Alfredo Calcedo 17 de abril de 2026
El estudio analiza si los impuestos a las bebidas azucaradas realmente logran reducir las calorías de las bebidas consumidas en restaurantes de comida rápida . Para ello, los investigadores observaron durante seis años millones de transacciones en locales de una cadena nacional en Estados Unidos, comparando zonas con y sin impuestos. A primera vista, podría pensarse que al subir el precio de estas bebidas, la gente compraría menos. Sin embargo, los resultados cuentan otra historia. En promedio, no hubo cambios significativos en las calorías de bebidas adquiridas por transacción, ni en bebidas individuales ni en combos. En algunos lugares hubo pequeñas variaciones, pero no fueron consistentes ni suficientes para mostrar un efecto claro. Los autores sugieren que esto puede deberse a que, en restaurantes, las decisiones son rápidas, muchas veces incluyen menús combinados y los consumidores no reaccionan tanto al precio. En definitiva, el estudio concluye que estos impuestos, al menos en su forma actual, podrían no ser suficientes para reducir el consumo de calorías provenientes de bebidas azucaradas en comida rápida.
Por Alfredo Calcedo 17 de abril de 2026
La esquizofrenia afecta al 1% de la población mundial y es difícil de tratar. Hasta el 30% de las personas con esquizofrenia no responden al tratamiento con antipsicóticos a dosis terapéuticas y duración adecuada. La clozapina se usa en estos casos de esquizofrenia resistente, pero tiene efectos secundarios importantes y no siempre funciona. Por eso, surgen alternativas como la neuromodulación, que busca estimular el cerebro para mejorar los síntomas. El campo de la neuromodulación ha evolucionado y crecido enormemente en los últimos 20 años. La nueva generación de intervenciones promete menos efectos adversos y un enfoque no invasivo, lo que aumenta la escala en la que estas intervenciones pueden ofrecerse tanto en hospitales como en centros comunitarios. En esta revisión, los autores exploran el panorama actual de la neuromodulación invasiva y no invasiva para pacientes con esquizofrenia. Terapias convulsivas Terapia electroconvulsiva La terapia electroconvulsiva (ECT) se usa desde hace décadas y sigue siendo una opción importante, sobre todo en casos resistentes. Puede mejorar los síntomas cuando los medicamentos no funcionan, e incluso ayudar en el mantenimiento a largo plazo. Aunque existe preocupación por efectos en la memoria, muchos estudios muestran estabilidad o mejora cognitiva. Sin embargo, su uso sigue siendo limitado en algunos países. Terapia de convulsiones magnéticas La terapia de convulsiones magnéticas (MST) es más reciente y utiliza estimulación magnética para inducir convulsiones de forma más precisa. Esto permite reducir efectos secundarios, especialmente los cognitivos. Los primeros estudios muestran resultados prometedores, aunque aún se necesita más investigación. Enfoques quirúrgicos Estimulación cerebral profunda La estimulación cerebral profunda es una técnica quirúrgica que actúa sobre áreas específicas del cerebro. Ha mostrado mejoras en algunos pacientes con esquizofrenia resistente, especialmente en síntomas positivos. Aunque tiene riesgos, estos son relativamente bajos. En el futuro, se espera que tratamientos más personalizados mejoren su eficacia y seguridad. Estimulación cerebral no invasiva Estimulación magnética transcraneal La estimulación magnética transcraneal (TMS) es una técnica no invasiva que modula la actividad cerebral mediante impulsos magnéticos. Puede aumentar o disminuir la actividad según la frecuencia usada. En esquizofrenia, se ha estudiado para tratar alucinaciones, síntomas negativos y problemas cognitivos. Algunos resultados muestran mejorías, especialmente al dirigir la estimulación a áreas específicas del cerebro, como la corteza prefrontal. Sin embargo, los efectos son variables y menos consistentes que en la depresión, por lo que aún se necesita más investigación. Estimulación eléctrica transcraneal La estimulación eléctrica transcraneal (TES) utiliza corrientes débiles para modificar la actividad neuronal. Una de sus formas, la tDCS, ha mostrado reducir alucinaciones y algunos síntomas negativos, aunque los resultados son mixtos. Otras técnicas como tACS o estimulación con ruido también presentan potencial, pero todavía cuentan con poca evidencia. En general, estas estrategias son prometedoras, pero requieren más estudios para confirmar su eficacia. Direcciones futuras El futuro apunta a tratamientos más personalizados, basados en las características individuales del cerebro. Nuevas tecnologías y el uso de neuroimagen podrían mejorar la precisión de estas técnicas. También se espera combinarlas con otros tratamientos para lograr mejores resultados en la esquizofrenia.