Identificadas las señales cerebrales responsables del olvido de recuerdos desagradables

10 de octubre de 2025

Aprender a dejar de sentir miedo ante algo que antes lo provocaba —lo que se llama aprendizaje de extinción— es clave para adaptarnos bien y entender mejor los trastornos de ansiedad. En estudios con animales, se ha visto que ciertas señales eléctricas del cerebro (llamadas oscilaciones theta) en zonas como la amígdala y el hipocampo son muy importantes tanto para adquirir el miedo como para superarlo.

Además, se ha descubierto que superar el miedo no borra el recuerdo original, sino que crea una nueva memoria que lo contrarresta, y esta nueva memoria depende mucho del contexto en el que se aprende. No está claro si esto funciona igual en humanos.

Para investigarlo, en este estudio se han usado registros cerebrales profundos en personas con epilepsia, lo que permite observar directamente cómo funciona el cerebro en situaciones de miedo y seguridad. También se han aplicado técnicas que ayudan a identificar cómo se representan las memorias según el contexto.

Principales hallazgos:

  • Durante el proceso de dejar de tener miedo, la amígdala muestra señales que indican seguridad, no amenaza.
  • Las nuevas memorias que ayudan a superar el miedo son estables y dependen del entorno en el que se aprendieron.
  • Si el contexto en el que se aprende a superar el miedo es muy específico, es más probable que el miedo vuelva en otro entorno diferente.
  • Por otro lado, si la memoria de seguridad se reactiva, la persona tiende a sentirse segura.

Conclusión:

El estudio muestra cómo el cerebro humano maneja el aprendizaje de extinción y cómo las memorias de miedo y seguridad compiten entre sí. Esta competencia explica por qué a veces el miedo reaparece (lo que se llama renovación del miedo) o por qué la sensación de seguridad puede mantenerse. Estos hallazgos ayudan a entender mejor cómo tratar los trastornos de ansiedad.

Comentado en Univadis

Por Alfredo Calcedo 8 de julio de 2026
El estudio analiza si las personas situadas dentro del espectro de la psicosis presentan, en la edad mediana (44-45 años), peor salud cardiometabólica que la población sin síntomas psicóticos. Para ello se utilizaron datos del British National Child Development Study, una cohorte británica seguida desde el nacimiento. A los 44-45 años se compararon 171 participantes del espectro psicótico con 2.448 controles, teniendo en cuenta múltiples indicadores de adversidad temprana. Los factores de la edad adulta relacionados con la psicosis (p. ej., tabaquismo, actividad física, dieta y exposición a antipsicóticos) no se ajustaron, ya que se conceptualizaron a priori como variables intermedias que vinculan el estado del espectro de la psicosis con los resultados cardiometabólicos Los resultados muestran que quienes habían tenido diagnósticos o tratamientos vinculados a la psicosis tenían un perfil cardiometabólico más desfavorable. Presentaban más obesidad abdominal, cifras más elevadas de hemoglobina glucosilada, menor colesterol HDL y más fibrinógeno, marcador relacionado con inflamación y riesgo cardiovascular. La asociación persistía incluso tras ajustar por adversidad infantil. El trabajo concluye que la psicosis se relaciona de forma independiente con disfunción cardiometabólica, lo que refuerza la necesidad de cribado, prevención y seguimiento físico continuado en estos pacientes.
Por Alfredo Calcedo 8 de julio de 2026
En el delirio persecutorio , la persona interpreta erróneamente a los demás como una amenaza, lo que genera una intensa sensación de inseguridad. Por ello, superar este tipo de delirios implica aprender a sentirse seguro y comprobar que no existe un peligro real en el momento presente. El artículo plantea cómo el establecer una sensación de seguridad actúa como un contrapeso frente a la percepción de amenaza, ayudando a modificar expectativas y creencias. Para lograrlo, la intervención psicológica debe presentarse como una oportunidad para recuperar seguridad y retomar actividades significativas. Es importante medir de forma repetida ese aprendizaje, asociar las señales internas y externas con interpretaciones más benignas y mantener el nuevo aprendizaje centrado en el presente y el futuro. Los experimentos conductuales permiten abandonar conductas defensivas, reinterpretar supuestas pruebas del delirio y reducir la sensación de amenaza constante. El objetivo final es que el paciente generalice esa seguridad a su vida diaria.
Por Alfredo Calcedo 8 de julio de 2026
En este ensayo aleatorizado , doble ciego y controlado con placebo, una formulación estandarizada de extracto de azafrán (UO SAF 02) mejoró significativamente los resultados relacionados con el estado de ánimo bajo en adultos con síntomas depresivos subclínicos a leves, en comparación con el placebo. Se observaron mejoras en múltiples dominios, incluyendo alteraciones del estado de ánimo, afecto, calidad del sueño y niveles de cortisol sérico, con efectos evidentes a partir del día 28 y sostenidos hasta el día 56. Estos hallazgos respaldan el potencial de UO SAF 02 como una intervención bien tolerada para la regulación del estado de ánimo en poblaciones subclínicas. Sin embargo, se requieren estudios más amplios y a largo plazo para confirmar estos resultados y evaluar con mayor profundidad su papel en la prevención de trastornos depresivos clínicamente significativos.