Inteligencia artificial y diagnóstico psiquiátrico: una advertencia a la comunidad de salud mental

30 de enero de 2026

Este artículo publicado en World Psychiatry, ofrece una reflexión crítica sobre la inminente integración de la inteligencia artificial (IA) en la práctica psiquiátrica. La narrativa del texto se articula en torno a una dicotomía: la deslumbrante promesa de una precisión técnica sin precedentes frente a los riesgos éticos y profesionales que podrían socavar la esencia misma de la salud mental.

El autor advierte que gran parte de la comunidad psiquiátrica se encuentra en un estado de complacencia o negación. Existe la creencia arraigada de que la naturaleza intrínsecamente humana y personal de la disciplina la hace inmune a la automatización. No obstante, el artículo señala que la IA posee una capacidad exponencial para procesar bases de datos vastas y heterogéneas, permitiendo diagnósticos más sistemáticos, reproducibles y menos sujetos a la subjetividad idiosincrática del clínico. La IA no solo puede escanear la literatura científica global para personalizar tratamientos, sino que ya se perfila como una herramienta de cribado capaz de predecir trastornos antes de que se manifiesten clínicamente.

Sin embargo, existen "enormes" contrapartidas. El uso de la IA como herramienta de cribado conlleva un riesgo elevado de falsos positivos, lo que derivaría en procesos de sobrediagnóstico, sobretratamiento y una estigmatización prematura de los individuos. El artículo subraya una preocupación ética mayor: la comercialización de la salud mental. Las empresas tecnológicas podrían verse tentadas a reducir los umbrales de patología para expandir su mercado, transformando el sufrimiento humano en datos monetizables.

En términos de seguridad, la centralización de información psiquiátrica —sensible por definición— expone a los pacientes a vulnerabilidades críticas, desde brechas de seguridad y ciberacoso hasta discriminación laboral o denegación de seguros. Finalmente, el texto plantea un riesgo ontológico para la profesión: la "desprofesionalización" o pérdida de habilidades. La dependencia excesiva de algoritmos podría erosionar el juicio clínico, convirtiendo al psiquiatra en un mero supervisor de máquinas.

Hasta ahora, las asociaciones de salud mental se han mostrado pasivas e impotentes a la hora de abordar los graves riesgos que la IA presenta para nuestros pacientes y profesionales. La única esperanza (quizás vana) es que los grupos de defensa de la salud mental de todo el mundo se unan con una sola voz firme para articular los peligros de la IA. Esto podría ser coordinado por la Organización Mundial de la Salud o la Asociación Mundial de Psiquiatría. Hay mucho en juego: la seguridad de nuestros pacientes, la viabilidad de nuestra profesión y quizás incluso la supervivencia de la humanidad.

Por Alfredo Calcedo 30 de abril de 2026
Revisión narrativa que tiene como objetivo sintetizar la evidencia actual sobre la presentación en adultos y los trastornos concomitantes, examinar las barreras para la identificación y proponer un marco de desarrollo, dimensional y contextual para la evaluación y formulación psiquiátrica. El artículo reflexiona sobre cómo el autismo en adultos sigue siendo poco reconocido en la práctica psiquiátrica. Durante muchos años, el autismo se ha considerado sobre todo un trastorno infantil, lo que ha llevado a que muchos adultos pasen desapercibidos o reciban diagnósticos equivocados. El trabajo explica que, en la edad adulta, el autismo puede presentarse de formas más sutiles, especialmente en personas con buen rendimiento intelectual o con gran capacidad para adaptarse socialmente. Uno de los problemas centrales es la confusión entre rasgos autistas y síntomas de otros trastornos psiquiátricos, como la ansiedad, la depresión o los trastornos de la personalidad. Además, muchas personas aprenden desde jóvenes a “camuflar” sus dificultades, lo que dificulta aún más el reconocimiento clínico. Esto es especialmente frecuente en mujeres, cuyos perfiles suelen alejarse del estereotipo clásico del autismo. El artículo subraya que la falta de diagnóstico adecuado tiene consecuencias importantes: tratamientos poco ajustados, sensación de incomprensión y mayor sufrimiento psicológico. Por ello, los autores destacan la necesidad de que los psiquiatras de adultos integren una mirada más amplia, tengan en cuenta la historia evolutiva del paciente y conozcan mejor las manifestaciones del autismo en la edad adulta. Reconocer el autismo a tiempo puede mejorar notablemente la atención clínica y la calidad de vida de estas personas. ( Cureus )
Por Alfredo Calcedo 30 de abril de 2026
El artículo presenta una revisión narrativa sobre cómo manejar la depresión resistente al tratamiento , un problema frecuente y complejo en la práctica clínica. Se considera resistente cuando una persona con depresión mayor no logra una mejoría clara tras probar, de forma adecuada, al menos dos antidepresivos distintos. Esta situación suele ir acompañada de síntomas persistentes, deterioro funcional, peor calidad de vida y un mayor uso de los servicios sanitarios. El texto recorre primero las estrategias clásicas , como cambiar de antidepresivo o combinarlos, y las técnicas de potenciación , por ejemplo añadiendo otros fármacos para reforzar el efecto del tratamiento principal. A partir de ahí, el artículo describe opciones más recientes que han ampliado el abanico terapéutico. Entre ellas destacan la ketamina y la esketamina , que pueden producir una mejoría rápida en algunos pacientes, y las distintas formas de neuromodulación . En este grupo se incluyen tratamientos ya conocidos como la terapia electroconvulsiva, junto con técnicas menos invasivas como la estimulación magnética transcraneal y otros métodos en desarrollo. Las intervenciones neuromoduladoras analizadas incluyen la terapia electroconvulsiva (TEC), la estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr) y modalidades innovadoras como la estimulación de ráfaga theta (ERT), la estimulación transcraneal de corriente continua (ETCC), la estimulación del nervio vago (ENV) y la estimulación cerebral profunda (ECP). Las terapias emergentes, incluidos los tratamientos asistidos con psicodélicos, también se consideran posibles direcciones futuras en el manejo de la DRT. Si bien las terapias convencionales siguen siendo fundamentales para el manejo de la enfermedad, las nuevas modalidades de tratamiento han ampliado las opciones disponibles, especialmente para pacientes con síntomas graves o persistentes. No obstante, persisten limitaciones importantes, como el costo, la accesibilidad, la duración de la respuesta y la incertidumbre respecto a los resultados a largo plazo y los efectos secundarios.
Por Alfredo Calcedo 30 de abril de 2026
Artículo de opinión que plantea una dura crítica a la llamada “cultura terapéutica”, describiéndola como un sistema que, en vez de aliviar el sufrimiento, a veces lo amplifica . El autor parte de una idea central: muchas personas llegan a terapia con relatos sobre sus problemas, pero esos relatos no siempre son la realidad completa, sino interpretaciones moldeadas por miedos, heridas y percepciones. Según el texto, algunos terapeutas no cuestionan esas narrativas, sino que las validan y refuerzan, convirtiendo conflictos cotidianos en “traumas”, emociones normales en trastornos y dificultades humanas en identidades permanentes. Desde esa mirada, se crea un círculo peligroso: el paciente se aferra cada vez más a una historia de victimismo, el terapeuta la legitima con diagnósticos y etiquetas, y ambos terminan atrapados en una versión cerrada de la realidad. El autor sugiere que eso puede deteriorar relaciones, alimentar dependencia emocional e incluso causar daño iatrogénico, es decir, sufrimiento generado por la propia intervención terapéutica. También critica cómo redes sociales y lenguaje popular han expandido términos como “trauma”, “narcisismo” o “ansiedad” hasta convertirlos en explicaciones automáticas para casi todo. En lugar de ayudar a observar los pensamientos con distancia, esta cultura —dice— enseña a creer ciegamente en las historias que fabrica la mente. Hacia el final, el artículo propone otra salida: no vivir presos de diagnósticos ni de relatos de dolor, sino reconocer que los pensamientos son solo historias, no verdades absolutas. Para el autor, el bienestar nace más de actuar según valores, amar, asumir responsabilidad y elegir quién se quiere ser, que de seguir profundizando indefinidamente en narrativas de sufrimiento. ( drmcfillin.substack.com )