La adicción a los chatbots y su impacto en la salud mental

15 de octubre de 2025

Artículo de opinión publicado en Psychiatric Times y escrito por Allen Frances, psiquiatra estadounidense que fue presidente del Grupo de Trabajo del DSM-IV. El artículo analiza el fenómeno emergente de la adicción a los chatbots y su impacto potencial en la salud mental y el diagnóstico psiquiátrico. Frances establece un paralelismo provocador entre la dependencia de los chatbots y la adicción a las drogas, argumentando que las grandes empresas tecnológicas han desarrollado un modelo de negocio aún más eficaz que el de los cárteles de drogas: enganchar a los usuarios desde jóvenes, pero de forma legal, sin restricciones regulatorias y con una expansión global sin precedentes.

Los chatbots, diseñados para maximizar la interacción (” enganchar a los usuarios tan profundamente que sus ojos se queden pegados a la pantalla”), están programados para estar siempre disponibles, agradables, empáticos y complacientes. Esto los convierte en compañeros ideales, especialmente para personas solas o vulnerables, pero también en herramientas que pueden fomentar una dependencia emocional y cognitiva. A diferencia de las relaciones humanas, los chatbots no presentan fricciones ni rechazos, lo que refuerza su atractivo.

El autor advierte que esta dependencia puede tener consecuencias graves: pérdida de contacto con la realidad, aislamiento social, exacerbación de trastornos mentales como psicosis, manía, trastornos alimentarios o ideación suicida. Además, los chatbots pueden reforzar teorías conspirativas y creencias delirantes al no ofrecer un contraste crítico, sino validación constante.

Frances también señala que, aunque los efectos adversos de las drogas son más letales, los chatbots representan un riesgo existencial más profundo: erosionan la excepcionalidad humana y podrían llevar a una pérdida de habilidades cognitivas. Mientras los chatbots se vuelven más inteligentes y autónomos, los humanos podrían volverse más dependientes y menos capaces.

El artículo critica la falta de participación de profesionales de salud mental en el desarrollo de estos sistemas, así como la ausencia de regulación gubernamental. Aunque aún no existen diagnósticos oficiales como “adicción al chatbot” en el DSM o la CIE, el autor propone que los clínicos comiencen a considerar el uso de chatbots como parte de la evaluación diagnóstica, especialmente en casos de aparición o agravamiento de síntomas psiquiátricos.

En cuanto al tratamiento, sugiere que se podrían adaptar estrategias utilizadas para otras adicciones conductuales. También propone recomendaciones específicas según la edad y vulnerabilidad del usuario: desaconseja su uso en menores de 18 años, advierte sobre los riesgos en personas con enfermedades mentales graves o vulnerables a la desinformación, y sugiere un uso cuidadoso en adultos mayores.

Finalmente, Frances insta a la presión pública y legal para forzar a las empresas tecnológicas a asumir responsabilidad, implementar salvaguardas y colaborar con expertos en salud mental. Concluye con una advertencia sombría: si no se controla esta dependencia, los chatbots podrían terminar controlándonos a nosotros.

Por Alfredo Calcedo 19 de enero de 2026
La Sala Social del TSJ de Extremadura ha condenado al Servicio Extremeño de Salud a indemnizar a una médica agredida por falta de medidas de prevención de riesgos. La sentencia es importante para la protección de los profesionales sanitarios frente a las agresiones, al poner el foco no solo en la responsabilidad del agresor, sino también en el incumplimiento de la Administración sanitaria de sus deberes en materia de prevención de riesgos laborales. A partir de esta sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, se pone de relieve una vía jurídica que permite exigir responsabilidades al sistema cuando no se han adoptado medidas adecuadas para proteger a su personal (exigencia de medios). El caso concreto se refiere a una médica de atención primaria del Centro de Salud Urbano I de Mérida que fue víctima de una agresión verbal por parte de un paciente en enero de 2022, en el contexto de la aplicación de los protocolos vigentes sobre pruebas diagnósticas de covid-19. Tras ser insultada públicamente en el propio centro sanitario, los tribunales penales reconocieron los hechos y otorgaron una primera indemnización. No obstante, la facultativa decidió ir más allá y demandar al Servicio Extremeño de Salud por vulneración de su derecho a la seguridad y salud en el trabajo, al no existir un plan de prevención de riesgos ni medidas disuasorias eficaces frente a las agresiones. La sentencia destaca que la demandante, en su condición de coordinadora del centro durante varios años, había advertido reiteradamente a la Administración sobre la elevada conflictividad del entorno laboral, sin que se adoptaran medidas correctoras. Esta inacción fundamenta la condena al SES, al apreciarse una infracción muy grave en materia de prevención de riesgos laborales, que da lugar a una indemnización de 10.000 euros. Más allá de la cuantía económica, el texto subraya el valor simbólico y preventivo de este tipo de resoluciones, pues visibilizan el incumplimiento legal de la Administración y refuerzan la idea de que la jurisdicción social, a la que estos conflictos acceden desde 2011, constituye un cauce más ágil y favorable para la tutela de los derechos de los profesionales sanitarios (a diferencia de la via contencioso-administrativa donde estaba antes este tipo de demandas).
Por Alfredo Calcedo 19 de enero de 2026
Los trastornos de dolor visceral, como el síndrome de intestino irritable, presentan una prevalencia marcada en mujeres. La señalización aumentada entre las células enterocromafinas (EC) en el epitelio intestinal y las fibras nerviosas sensitivas mucosas probablemente contribuye a este sesgo sexual. En este estudio se identifica una vía paracrina sensible al estrógeno en la que dos tipos de células enteroendocrinas, las células L que expresan el péptido YY (PYY) y las células EC serotoninérgicas, se comunican para aumentar la sensibilidad intestinal en mujeres. Los resultados indican que la señalización de estrógenos aumenta el receptor de ácidos grasos de cadena corta Olfr78 del metabolito bacteriano en las células L del colon, aumentando la liberación de PYY y su sensibilidad al acetato. Un PYY elevado actúa sobre las células EC vecinas mediante NPY1R, aumentando así la liberación de serotonina y el dolor intestinal. Los autores proponen que las fluctuaciones hormonales, junto con factores internos (estrés) o ambientales (dieta), amplifican este circuito colónico local sensible al estrógeno, resultando en una sensibilidad intestinal desadaptativa. Comentado en IM Medico .
Por Alfredo Calcedo 19 de enero de 2026
Aunque los medicamentos supresores de ácido (antagonistas del receptor de histamina 2 [H 2 ] e inhibidores de la bomba de protones [IBP]) se recetan comúnmente durante el embarazo, los estudios sobre su asociación con trastornos neuropsiquiátricos en niños son limitados. El objetivo en este estudio de cohorte de más de 2,7 millones de parejas madre-hijo, fue investigar las posibles asociaciones entre la exposición prenatal a medicamentos supresores de ácido y los trastornos neuropsiquiátricos en niños. Los resultados del estudio indican que la exposición a medicamentos supresores de ácido durante el embarazo no se asoció con el riesgo de TDAH, trastorno neuropsiquiátrico grave, trastorno obsesivo-compulsivo, discapacidad intelectual o TEA en los análisis de hermanos y controles. Se observaron pequeñas asociaciones en los modelos ponderados por superposición; estas podrían reflejar factores de confusión familiares compartidos.