La terapia electroconvulsiva (TEC) tiene altas tasas de respuesta para la agresión y la agitación en la demencia.

23 de abril de 2026

La agitación y la agresividad son dos de los síntomas más difíciles de manejar en personas con demencia. No solo alteran la vida del paciente, sino también la de quienes lo cuidan. Frente a tratamientos que muchas veces no funcionan o causan efectos secundarios importantes, algunos médicos han vuelto la mirada hacia una opción poco común: la terapia electroconvulsiva (TEC).

Una revisión sistemática analiza 13 investigaciones con más de 200 pacientes, los resultados muestran que cerca del 80% experimentó una mejora clara en su comportamiento. Lo más sorprendente es la rapidez. En muchos casos, la mejoría aparece tras pocas sesiones, incluso después de las primeras semanas. Esto puede marcar una gran diferencia en situaciones donde la agresividad pone en riesgo al paciente o a su entorno. Además, el tratamiento suele ser bien tolerado. Aunque pueden aparecer efectos como confusión temporal o leves molestias, no se han observado daños cognitivos persistentes en la mayoría de los casos.

Aun así, la ECT no es una solución para todos. Los estudios son pequeños y aún faltan investigaciones más sólidas. Por eso, se considera un recurso de último recurso, reservado para casos graves.

En definitiva, la ECT emerge como una herramienta prometedora: no reemplaza otros tratamientos, pero ofrece esperanza cuando todo lo demás ha fallado.

Por Alfredo Calcedo 22 de julio de 2026
El Ministerio de Sanidad ha aprobado para 2027 una oferta récord de 9.676 plazas MIR, un 4% más que en la convocatoria anterior. Medicina Familiar y Comunitaria continúa siendo la especialidad prioritaria, con 2.557 plazas, más de una cuarta parte del total. Le siguen Pediatría, con 536; Medicina Interna, con 444; y Anestesiología y Reanimación, con 439. El aumento pretende reforzar la Atención Primaria y los servicios hospitalarios más sobrecargados. Madrid, Andalucía y Cataluña concentrarán buena parte de las nuevas plazas, lo que exigirá ampliar la capacidad docente y organizativa para formar y supervisar a un número histórico de residentes. La noticia publicada en Redacción Médica , incluye un listado de la oferta de especialidades médicas en cada autonomía.
Por Alfredo Calcedo 22 de julio de 2026
El litio ha sido el tratamiento de referencia para el trastorno bipolar durante casi 80 años. Dos expertos clínicos debaten si todavía sigue siendo el «patrón oro» para el tratamiento del trastorno bipolar. A favor del litio se destacan su bajo coste, su amplia disponibilidad y la extensa experiencia acumulada. Su eficacia en la prevención de nuevos episodios, especialmente maníacos, y su posible efecto protector frente al suicidio le conceden una posición singular. Para muchos pacientes, continúa siendo un tratamiento fundamental que no debería relegarse por la novedad de otros fármacos. La postura contraria recuerda, sin embargo, que su utilización disminuye en todo el mundo debido a la aparición de numerosas alternativas. El litio presenta un estrecho margen terapéutico, requiere controles periódicos y puede causar efectos adversos renales, tiroideos y metabólicos. Tampoco ofrece la misma respuesta en todas las formas del trastorno bipolar, especialmente cuando predominan la depresión, los episodios mixtos o determinadas comorbilidades. La idea de que el litio es el santo grial para comprender la bioquímica del cerebro ha distorsionado nuestros esfuerzos neuroquímicos. Deberíamos utilizar diseños experimentales que incluyan valproato, carbamazepina, olanzapina, cariprazina, quetiapina, y no solo litio, al buscar mecanismos que puedan ayudar con el trastorno bipolar. El debate concluye sin proclamar un vencedor absoluto. El litio conserva un valor excepcional, pero ninguna etiqueta puede sustituir al juicio clínico. Más que defender un tratamiento universal, la decisión debe adaptarse a las características, riesgos, preferencias y respuesta previa de cada paciente. ( Psiquiatría Online )
Por Alfredo Calcedo 22 de julio de 2026
El movimiento Make America Healthy Again (MAHA) ha situado a los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) en el centro de su crítica a la psiquiatría estadounidense. El movimiento MAHA atribuye los problemas de salud mental de los estadounidenses al exceso de prescripción de medicamentos, especialmente de ISRS y que demasiadas personas reciben antidepresivos sin una evaluación adecuada ni alternativas terapéuticas suficientes. Los expertos en salud mental pública consideran que esto desvía la atención de los problemas sistémicos que privan a los pacientes de una atención de alta calidad. El artículo reconoce que estas críticas parten de problemas reales. La prescripción de antidepresivos ha aumentado, algunos pacientes permanecen años en tratamiento sin revisar su necesidad y la retirada puede producir síntomas importantes. La psiquiatría ha tendido a infravalorar estas dificultades y todavía carece de protocolos sólidos, formación suficiente e investigación de calidad sobre cómo reducir la medicación de forma segura. Sin embargo, la ofensiva de MAHA simplifica una realidad clínica mucho más compleja. Los ISRS no producen una adicción comparable a la de las drogas de abuso, aunque sí pueden generar dependencia física y síntomas de discontinuación. Además, las afirmaciones que los relacionan con la violencia o los tiroteos carecen de respaldo científico. El riesgo es que un debate necesario sobre prescripción responsable termine convertido en una batalla política que aumente el estigma y limite el acceso a tratamientos potencialmente beneficiosos. La respuesta no debería ser declarar la guerra a los antidepresivos, sino mejorar la evaluación, informar con honestidad y acompañar cuidadosamente tanto su prescripción como su retirada. ( psychiatryonline.org )