Los psicoestimulantes afectan la excitación y la recompensa, no las redes de atención

26 de enero de 2026

Se cree que los estimulantes recetados (p. ej., metilfenidato) mejoran la atención, pero la evidencia de estudios previos de fMRI es contradictoria.

Mediante un enfoque multimodal, los autores de este estudio integran neuroimagen funcional en reposo a gran escala y un ensayo farmacológico de imágenes de precisión para mostrar que los efectos primarios de los estimulantes se concentran en redes de activación (arousal) y recompensa, y no en las redes canónicas de la atención.

Los resultados convergen en tres hallazgos centrales. Primero, los estimulantes alteran la conectividad de regiones sensoriomotoras de forma coherente con un incremento del arousal diurno; estas pautas se alinean con la expresión del transportador de noradrenalina, sugiriendo un mecanismo predominantemente noradrenérgico sobre circuitos motores/accionales que sostienen la vigilancia sostenida.

Segundo, se observan cambios en la red de saliencia y en la red parietal de la memoria, sistemas estrechamente ligados a la señal dopaminérgica y al aprendizaje motivado por recompensa, lo que apunta a que los estimulantes elevan el “valor percibido” de las tareas y la persistencia conductual más que la capacidad atencional per se.

Tercero, no se detectan efectos sistemáticos en las redes atencionales canónicas (p. ej., dorsal y ventral) ni en redes de control frontoparietal, contraviniendo postulados previos sobre efectos beneficiosos directos de los psicoestimulanates en las redes de atención.

Un aspecto especialmente novedoso es la interacción con el sueño: tomar estimulantes revierte tanto los patrones de conectividad asociados a la privación de sueño como sus manifestaciones conductuales (calificaciones escolares), aproximando la organización cerebral a un estado “más despierto y recompensado”. Este resultado invita a reevaluar el peso del sueño insuficiente en niños con dificultades atencionales y a considerar intervenciones no farmacológicas como parte del abordaje.

En conjunto, la evidencia sugiere que el desempeño bajo estimulantes mejora porque el individuo está más alerta y motivado, no porque aumente la “capacidad atencional” a través de las redes clásicas de atención.

En términos clínicos, el trabajo orienta hacia una prescripción más matizada: ajustar expectativas terapéuticas, vigilar el sueño y priorizar estrategias que incrementen el valor motivacional de las tareas, especialmente en poblaciones pediátricas.

Por Alfredo Calcedo 29 de abril de 2026
Estimados compañeros/as, os recordamos de nuevo el próximo Congreso Nacional de la SEPL que se celebrará en Vitoria, los días 14-16 de mayo de 2026. El enlace de contacto con la Web del congreso Vitoria 2026 es: https://psiquiatrialegal2026.com/ Animaros a venir al Congreso, un lugar de encuentro además del interés científico. ¡Nos vemos en Vitoria!
Por Alfredo Calcedo 29 de abril de 2026
En los últimos años, las sustancias psicodélicas han despertado un gran interés científico y clínico, aunque sus efectos precisos sobre el cerebro siguen siendo difíciles de definir. Este artículo aborda este problema reuniendo, por primera vez, datos dispersos de estudios realizados en distintos países y con diferentes drogas. Los autores llevaron a cabo un gran “mega‑análisis” que integró 11 estudios de resonancia magnética funcional en reposo, con un total de más de 250 participantes expuestos a cinco psicodélicos clásicos, la psilocibina, el LSD, la mescalina, el DMT y la ayahuasca. Al analizar todos los datos con los mismos métodos, los investigadores pudieron identificar patrones comunes que antes no resultaban claros. Los investigadores encuentran un patrón repetido: estas sustancias no “activan” simplemente zonas aisladas, sino que reorganizan la comunicación entre grandes redes cerebrales. (Nature) El hallazgo más consistente fue un aumento de la comunicación entre redes cerebrales asociadas a funciones complejas —como el pensamiento abstracto, la atención o la emoción— y redes más básicas relacionadas con la percepción visual y el movimiento. Dicho de otro modo, durante el estado psicodélico, distintas áreas del cerebro que normalmente funcionan de forma separada tienden a conectarse más entre sí. Además, algunas estructuras profundas del cerebro, como el caudado, el putamen o el tálamo, también mostraron cambios en su forma de relacionarse con el resto del cerebro. En cambio, la supuesta “desorganización” interna de las redes cerebrales, descrita en estudios previos pequeños, resultó ser limitada y muy variable según la sustancia y el estudio. En conjunto, el trabajo sugiere que los psicodélicos no rompen el funcionamiento cerebral, sino que lo reorganizan de manera selectiva y predecible. Este enfoque integrado ayuda a aclarar resultados contradictorios del pasado y ofrece una base sólida para futuras investigaciones sobre los efectos terapéuticos de estas sustancias. Comentado en Diario Médico
Por Alfredo Calcedo 29 de abril de 2026
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