Empoderar a los pacientes vs. “No hacer daño” en la era de la IA

26 de enero de 2026

El artículo presenta un debate sobre la integración de la inteligencia artificial (IA) en la práctica psiquiátrica contemporánea, contrastando la virtud de la beneficencia y la autonomía del paciente con el principio fundamental de no maleficencia. Los autores exploran si la IA debe ser considerada como un motor de empoderamiento o abordada con cautela debido a sus riesgos clínicos y éticos.

Desde la perspectiva del Dr. Ujval Pathak, la IA se erige como una herramienta de beneficencia sin precedentes. Esta tecnología democratiza el conocimiento médico, transformando al paciente de un receptor pasivo a un colaborador informado en un modelo de decisiones compartidas. Alude a modelos de lenguaje avanzado (como GPT-5) que superan significativamente los exámenes de licenciatura médica, sugiriendo que, bajo supervisión, estas herramientas pueden mitigar el paternalismo tradicional. Además, destaca el potencial de la IA para combatir el agotamiento profesional al automatizar cargas administrativas, permitiendo que el facultativo recupere el contacto humano esencial. Incluso sostiene que la IA puede actuar como un coautor de empatía, citando estudios donde los chatbots fueron percibidos como más empáticos que los humanos, fortaleciendo así la alianza terapéutica.

En contraposición, la Dra. Clara Guo sostiene que el imperativo de "no hacer daño" debe prevalecer ante la inmadurez de los modelos actuales. Guo advierte que las IA generativas predominantes son de propósito general y no han sido diseñadas específicamente para el cuidado de la salud, lo que deriva en sesgos algorítmicos y "alucinaciones" que pueden comprometer la seguridad del paciente. Subraya que la conveniencia de estas herramientas las hace peligrosas para poblaciones vulnerables, citando trágicos precedentes de IA que reforzaron delirios o actuaron de manera negligente en crisis suicidas. Su argumento central es que la ambigüedad inherente a la psiquiatría requiere un juicio humano que la IA, debido a su tendencia a la sobreconfianza artificial, no puede replicar.

En conclusión, el artículo no busca una resolución binaria, sino un equilibrio pragmático. Ambos autores coinciden en que la IA ha alterado ya el comportamiento humano y la estructura de la atención sanitaria. La síntesis del debate sugiere que la psiquiatría no debe adoptar una postura pasiva; por el contrario, requiere un liderazgo clínico activo, educación formal en IA para los profesionales y un sistema de gobernanza riguroso para garantizar que la innovación tecnológica no eclipse la integridad ética y la seguridad del paciente.

Por Alfredo Calcedo 27 de enero de 2026
Los Trastornos del Espectro Autista (TEA) son trastornos del neurodesarrollo altamente heterogéneos, definidos por deficiencias en la comunicación social, la interacción recíproca y la presencia de conductas restringidas o repetitivas. Si bien su naturaleza de "espectro" resalta la variabilidad en la gravedad y presentación de los síntomas, el TEA a menudo coexiste con afecciones como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), ansiedad, depresión, epilepsia, trastornos digestivos, metabólicos e inmunitarios. Actualmente, ningún tratamiento farmacológico aborda los déficits centrales del TEA; en cambio, las intervenciones conductuales y educativas siguen siendo fundamentales . Se utilizan medicamentos, incluidos los antipsicóticos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), como la risperidona y el aripiprazol, para controlar la irritabilidad y la agresión comórbidas, estimulantes y no estimulantes (p. ej., metilfenidato, atomoxetina, clonidina, guanfacina) para tratar síntomas similares al TDAH, y melatonina para los trastornos del sueño. Otros fármacos fuera de indicación, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) para la ansiedad/trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), anticonvulsivos o estabilizadores del ánimo para la desregulación del estado de ánimo, se encuentran en investigación compuestos emergentes como la oxitocina intranasal y la N-acetilcisteína, pero aún no han sido aprobados formalmente. El futuro del tratamiento del TEA depende del desarrollo de herramientas diagnósticas objetivas y de base biológica, que abarcan desde el electroencefalograma y los biomarcadores de neuroimagen hasta los paneles proteómicos y metabolómicos, que podrían permitir una identificación temprana y precisa y guiar estrategias de tratamiento personalizadas.
Por Alfredo Calcedo 27 de enero de 2026
El ácido valproico es un anticonvulsivo de amplio espectro que se utiliza para tratar diversos trastornos neurológicos y psiquiátricos, como la epilepsia, el trastorno bipolar, la esquizofrenia y la profilaxis de la migraña. La famotidina es un antiácido utilizado para diversas afecciones gastrointestinales, como las úlceras gástricas y duodenales y la enfermedad por reflujo ácido gastroesofágico (ERGE). En este caso, un niño de 10 años con antecedentes médicos de trastorno bipolar fue llevado a urgencias por alteración aguda del estado mental (somnolencia excesiva) y mareos. El presente caso destaca una posible interacción farmacológica temporal entre famotidina y ácido valproico, que provoca toxicidad por ácido valproico y encefalopatía aguda en un paciente pediátrico que toma ácido valproico de forma crónica. Se ha observado que la ingestión aguda de famotidina inhibe la acción anticonvulsiva y aumenta las concentraciones cerebrales en relación con los niveles plasmáticos libres en un modelo murino. Si bien no se sabe cómo interactúen entre sí, uno de sus metabolismos propuestos es a través de la misma enzima CYP450. Sin embargo, es extremadamente raro que se produzca una interacción farmacológica entre el ácido valproico y la famotidina, o que esta interacción cause toxicidad en un niño. Aunque se desconoce el mecanismo y existen factores de confusión, este caso pone de relieve los riesgos asociados a la modificación de los regímenes de medicación que incluyen el tratamiento con ácido valproico, especialmente dado que se prescribe comúnmente a pacientes de todas las edades. Se requieren más estudios de farmacovigilancia y mecanicistas; sin embargo, hasta entonces, la administración de L-carnitina, lactulosa y meropenem puede ser útil en el tratamiento de la toxicidad aguda por ácido valproico, incluso en situaciones sin sobredosis, y su correspondiente hiperamonemia.
Por Alfredo Calcedo 27 de enero de 2026
La Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM), en un encuentro con los medios, aborda los principales retos actuales en salud mental y otras cuestiones que preocupan al colectivo de los psiquiatras. Considera que España atraviesa " un momento crítico en salud mental ", debido al aumento del malestar emocional en nuestra sociedad y por otro lado, la insuficiencia estructural de profesionales. La demanda de atención crece especialmente entre menores y personas mayores, mientras la escasez de psiquiatras conduce a consultas centradas en síntomas, demoras prolongadas y una merma en la calidad asistencial. La organización reclama la incorporación anual de al menos 500 especialistas y alerta del riesgo de diluir la función médica de la psiquiatría en ciertos planes estratégicos. Durante la sesión se presentó un decálogo que sintetiza las principales preocupaciones del colectivo. Decálogo de los asuntos que hoy preocupan a la SEPSM: Confusión entre las figuras del psiquiatra y el psicólogo La falta de diferenciación entre ambas profesiones genera desinformación, invisibiliza el papel médico del psiquiatra y puede dificultar un abordaje adecuado de los trastornos mentales. No todo malestar es una enfermedad mental Es clave distinguir entre el sufrimiento cotidiano y los trastornos mentales para evitar la psiquiatrización de la vida y garantizar que los recursos especializados lleguen a quienes realmente los necesitan. Redes sociales y jóvenes: un desafío creciente El uso intensivo de redes sociales se asocia a mayor ansiedad, depresión y malestar emocional en adolescentes, especialmente en perfiles vulnerables, aunque también pueden ser una herramienta preventiva si se usan de forma adecuada. El suicidio: una necesidad clínica no cubierta adecuadamente Pese a ser prevenible, el suicidio sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes del sistema sanitario, con carencias en detección precoz, continuidad asistencial y coordinación de recursos. Banalización del cannabis La normalización del consumo, especialmente en jóvenes, oculta riesgos bien documentados como el aumento de psicosis, depresión, conductas suicidas y fracaso académico. Humanización en psiquiatría La atención en salud mental debe centrarse en la dignidad, la autonomía y la participación activa del paciente, promoviendo entornos terapéuticos seguros y reduciendo al máximo las medidas coercitivas. Rechazo al tratamiento psicofarmacológico El miedo, el estigma y la desinformación siguen alimentando el rechazo a los psicofármacos, pese a su eficacia y seguridad, lo que exige una comunicación clara y decisiones compartidas. Estigmatización de las técnicas de neuromodulación Tratamientos eficaces y seguros como la estimulación magnética transcraneal o la terapia electroconvulsiva continúan rodeados de mitos que limitan su aceptación y acceso. El culto al cuerpo y a la vida saludable como promotor de enfermedades mentales La obsesión por la imagen, la dieta y el control corporal puede convertirse en un factor de riesgo para trastornos de la conducta alimentaria y otros problemas de salud mental graves. Innovación en psiquiatría La investigación, la medicina personalizada, las nuevas terapias y las soluciones digitales son claves para avanzar hacia una psiquiatría más precisa, eficaz y centrada en la persona.