Mecanismos moleculares del riesgo de suicidio relacionado con el ciclo menstrual
El artículo examina cómo las fluctuaciones hormonales propias del ciclo menstrual pueden modular el riesgo suicida en mujeres con sensibilidad neurobiológica a los esteroides ováricos. Partiendo de la constatación epidemiológica de que las mujeres en edad reproductiva presentan mayor incidencia de ideación y conductas suicidas, especialmente en periodos de transición hormonal (pubertad, ciclo menstrual, embarazo), la revisión propone que los cambios cíclicos en estradiol, progesterona y su metabolito neuroactivo alopregnanolona pueden actuar como desencadenantes en individuos vulnerables. Estos cambios afectarían sistemas moleculares implicados en la regulación del ánimo, el procesamiento cognitivo y el control conductual, dando lugar a una inestabilidad afectiva que se expresa con particular intensidad durante las fases lútea y perimenstrual.
El estudio analiza seis sistemas neurobiológicos modulados por esteroides ováricos y vinculados a la fisiopatología suicida: los circuitos serotoninérgicos, GABAérgicos y dopaminérgicos; la señalización neurotrófica mediada por BDNF; las vías lipídicas que alteran la integridad y función de membranas neuronales; y el sistema Dehidroepiandrosterona (DHEA). Los autores integran hallazgos de estudios genéticos, neuroimagen, farmacología y manipulación hormonal para delinear posibles mecanismos que expliquen por qué los mismos cambios endocrinos producen efectos distintos entre mujeres. Esta variabilidad constituye el núcleo del modelo de Sensibilidad Afectiva Dimensional a las Hormonas a lo Largo del Ciclo Menstrual (DASH-MC), que concibe la sensibilidad hormonal como un rasgo dimensional y heterogéneo, más que como un fenómeno unitario.
La conclusión subraya que no existe un único mecanismo hormonal capaz de explicar la totalidad de la conducta suicida cíclica. Algunas mujeres serían especialmente vulnerables a los picos de alopregnanolona en fase lútea, que pueden desestabilizar la función del receptor GABA en interacción con fluctuaciones de BDNF o DHEA. Otras reaccionarían de forma más intensa a la caída perimenstrual del estradiol, con descensos en el tono serotoninérgico, deterioro de la modulación dopaminérgica y menor soporte neurotrófico. Estas diferencias podrían explicar la eficacia no convencional de los ISRS en ciertos perfiles y la influencia de variantes genéticas como COMT Val158Met o BDNF Val66Met.
La integración de la dinámica del ciclo menstrual en la neurociencia del suicidio podría impulsar la prevención precisa para una población numerosa y desatendida.





