Música y sexo como analgésicos naturales

9 de enero de 2026

En el reciente congreso de la Sociedad Española del Dolor (SED), celebrado en Málaga, el sexólogo y psicólogo clínico Francisco Cabello Santamaría, apoyándose en datos científicos, presentó una propuesta innovadora: integrar la música y la sexualidad como herramientas complementarias en el tratamiento del dolor crónico.

El dolor crónico, que afecta a más del 40 % de la población mundial y constituye una de las principales causas de discapacidad, requiere estrategias multidisciplinarias. Cabello subrayó que tanto la música como la actividad sexual activan circuitos cerebrales vinculados al sistema de recompensa, la liberación de neurotransmisores y la analgesia natural, sin efectos adversos significativos.

La música, según estudios citados, mejora el estado de ánimo, reduce la ansiedad y actúa como distracción cognitiva frente al dolor. Incluso se ha comprobado que escuchar música antes, durante o después de procedimientos quirúrgicos disminuye la percepción del dolor postoperatorio. Un aspecto crucial es la elección personal del repertorio, pues potencia la activación dopaminérgica y, en oyentes entrenados, géneros complejos como el jazz pueden intensificar el efecto analgésico.

Por su parte, la actividad sexual ofrece beneficios aún más potentes. El contacto con la persona amada y el orgasmo desencadenan la liberación de oxitocina, vasopresina, opioides endógenos y cannabinoides naturales, todos con propiedades analgésicas. Cabello citó estudios en animales que equiparan la reducción del dolor tras la cópula a dosis elevadas de morfina, lo que abre líneas de investigación prometedoras.

Finalmente, el especialista instó a los profesionales sanitarios a recomendar una actitud sexual proactiva y el uso consciente de la música como parte de una estrategia integral. Lejos de sustituir la medicación, estas prácticas complementan el tratamiento, mejoran el estado de ánimo y contribuyen a la calidad de vida, configurando una visión terapéutica innovadora para la medicina del siglo XXI.

Por Alfredo Calcedo 25 de mayo de 2026
El artículo analiza cómo muchas pruebas utilizadas para medir inteligencia, competitividad y conocimientos financieros pueden estar sesgadas porque ignoran un elemento clave: la confianza que tiene cada persona en sus propias respuestas. Los autores sostienen que las evaluaciones tradicionales suelen limitarse a contar respuestas correctas o incorrectas, sin tener en cuenta cuánto cree el participante en lo que responde. Para estudiar este problema, los investigadores incorporaron medidas de confianza y recompensas económicas que incentivaban respuestas sinceras. Al hacerlo, encontraron resultados muy distintos a los que suele mostrar la literatura clásica sobre diferencias de género. Según sus datos, muchas mujeres tienden a infravalorar su rendimiento pese a responder correctamente, mientras que algunos hombres muestran una confianza superior a la precisión real de sus respuestas. El trabajo concluye que los métodos habituales pueden haber interpretado erróneamente las diferencias entre hombres y mujeres durante décadas. Cuando se tiene en cuenta la relación entre exactitud y confianza, las mujeres aparecen como igual o incluso más competentes en varias áreas, incluyendo inteligencia y alfabetización financiera. Los autores defienden que medir correctamente la confianza es esencial para comprender mejor cómo las personas toman decisiones y afrontan situaciones competitivas. ( Journal of Political Economy ). Comentado en PsyPost
Por Alfredo Calcedo 25 de mayo de 2026
El artículo evalúa el impacto de la estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS) aplicada sobre la corteza orbitofrontal en pacientes con un primer episodio de esquizofrenia. El trabajo parte de la evidencia de que las alteraciones cognitivas constituyen un componente central de la enfermedad desde sus fases iniciales, afectando funciones ejecutivas, atención, memoria de trabajo y procesamiento emocional. Estas disfunciones se asocian con un peor pronóstico funcional y una menor adaptación psicosocial. Los autores investigaron si la neuromodulación de la corteza orbitofrontal podía inducir cambios beneficiosos sobre dichos déficits cognitivos. Los resultados mostraron mejorías significativas en determinados dominios cognitivos (memoria visuoespacial) tras la intervención con rTMS, así como una reducción parcial de síntomas clínicos relacionados con la esquizofrenia. La corteza orbitofrontal desempeña un papel relevante en la regulación emocional, la toma de decisiones y la integración de recompensas y castigos, funciones frecuentemente alteradas en estos pacientes. El estudio plantea que la rTMS podría favorecer procesos de neuroplasticidad y modular circuitos frontoestriatales implicados en la fisiopatología de la esquizofrenia. Los autores destacan la importancia de intervenir precozmente durante el primer episodio psicótico, etapa en la que el cerebro mantiene una mayor capacidad de reorganización funcional. No obstante, subrayan que son necesarios estudios con muestras más amplias y seguimientos longitudinales para confirmar la estabilidad clínica y cognitiva de los efectos observados.
Por Alfredo Calcedo 24 de mayo de 2026
En comparación con otras formas de intervención en salud mental en línea, los programas implementados a través de aplicaciones de redes sociales pueden requerir menos capacitación y ser más aceptables y accesibles para diversas poblaciones. Durante y después de la pandemia, tanto el número de usuarios de redes sociales como la prevalencia de intervenciones de salud mental basadas en redes sociales aumentaron significativamente. Sin embargo, hasta donde saben los autores, ningún metaanálisis se ha centrado hasta ahora en intervenciones rigurosas de salud mental basadas en redes sociales para la población general. Este metaanálisis sintetizó los hallazgos de ensayos controlados aleatorios (ECA) para comprender si los ECA sobre salud mental basados en redes sociales funcionan como se espera para reducir los problemas de salud mental. Los resultados revelaron que estas intervenciones conducen a reducciones moderadas a altas en los síntomas de estrés y a reducciones bajas a moderadas en la gravedad de los síntomas de depresión y ansiedad. Las intervenciones fueron más efectivas cuando más del 70 % de los participantes eran mujeres, cuando los programas eran guiados por personas, tenían una orientación social y cuando los efectos se compararon con los de grupos que recibieron la atención habitual. El artículo se publicó en el Journal of Medical Internet Research . Comentado en Pyspost.