Nanopartículas para revertir el Alzheimer

8 de octubre de 2025

Un nuevo estudio con ratones ha conseguido el aclaramiento de las placas β-amiloide características de la enfermedad de Alzheimer e incluso la recuperación cognitiva de los ratones mediante nanopartículas que modulan el funcionamiento de la barrera hematoencefálica.

Os dejo el resumen del artículo:

La barrera hematoencefálica (BHE) es una barrera de permeabilidad altamente selectiva que protege el sistema nervioso central (SNC) de sustancias potencialmente dañinas, a la vez que regula el transporte de moléculas esenciales. Su disfunción se reconoce cada vez más como un factor crucial en la patogénesis de la enfermedad de Alzheimer (EA), contribuyendo a la acumulación de placas de amiloide-β (Aβ).

En este estudio se presenta una estrategia terapéutica novedosa dirigida a la proteína 1 relacionada con el receptor de lipoproteínas de baja densidad (LRP1) en la BHE. Este diseño aprovecha la naturaleza multivalente y el tamaño preciso de los polimerosomas dirigidos a LRP1 para modular el transporte mediado por el receptor, sesgando el tráfico de LRP1 hacia la transcitosis y, por lo tanto, aumentando su expresión para promover la eliminación eficiente de Aβ.

En ratones modelo de EA, esta intervención redujo significativamente los niveles cerebrales de Aβ en casi un 45% y aumentó los niveles plasmáticos de Aβ ocho veces en 2 h, medidos mediante ELISA. Múltiples técnicas de imagen confirmaron la reducción de las señales cerebrales de Aβ después del tratamiento. Las evaluaciones cognitivas revelaron que los ratones con EA tratados mostraron mejoras significativas en el aprendizaje espacial y la memoria, con niveles de rendimiento comparables a los de los ratones sin EA. Estos beneficios cognitivos persistieron hasta 6 meses después del tratamiento.

Este trabajo es pionero en un nuevo paradigma del diseño de fármacos, donde la función surge de la naturaleza supramolecular de la nanomedicina, aprovechando la multivalencia para generar una acción biológica a nivel de tráfico de membrana.

Estos hallazgos también reafirman el papel crucial de la BHE en la patogénesis de la EA y demuestran que la acción dirigida a la BHE puede aumentar significativamente la eficacia de las intervenciones terapéuticas. Establecemos argumentos convincentes para la modulación de la BHE y la eliminación de Aβ mediada por LRP1 como base transformadora para futuras terapias contra la EA.

Artículo comentado en el diario El Mundo y la Vanguardia.

Por Alfredo Calcedo 5 de enero de 2026
El artículo reivindica el valor terapéutico del miedo , una emoción habitualmente considerada negativa tanto en la cultura popular como en ciertos ámbitos clínicos. El autor sostiene que los sentimientos no son buenos ni malos, sino datos que revelan la vida interior del individuo. Por ello, acceder a ellos favorece la autenticidad, tanto en artistas como en terapeutas. En el contexto creativo, el miedo actúa como catalizador: señala lo que realmente importa y alimenta la profundidad y relevancia de la obra artística. De igual modo, en la práctica clínica, integrar el miedo permite al profesional desarrollar una comprensión más genuina del paciente. A través de experiencias personales, el autor ilustra cómo el miedo, lejos de ser un obstáculo, puede convertirse en aliado. Recuerda su inseguridad inicial como terapeuta y cómo la aceptación de la incertidumbre le permitió coexistir con sus temores, transformándolos en parte de su competencia profesional. Asimismo, relata una vivencia como escalador, donde el miedo se reveló esencial para la supervivencia y la concentración, funcionando como una corriente que guía cada decisión. Esta experiencia le enseñó que el miedo no debe eliminarse, sino reconocerse como maestro y compañero. El texto concluye que la función del terapeuta no es erradicar el miedo del paciente creativo, sino ayudarle a explorar los significados que le atribuye, integrándolo como “materia prima” de su proceso artístico. Incluso los temores imaginarios —como fracasar en una obra— son señales de compromiso y deseo de trascendencia. Así, el miedo, lejos de ser un enemigo, se convierte en un recurso vital para la creatividad y el crecimiento personal, recordándonos que, como afirmó Jung, “donde está tu miedo, allí está tu tarea”.
Por Alfredo Calcedo 5 de enero de 2026
Estudio que investiga el efecto de la vacunación contra el herpes zóster en la probabilidad de recibir un diagnóstico de demencia . Resultados: En este estudio cuasiexperimental que utilizó datos de registros médicos electrónicos de Australia, ser elegible para la vacunación contra el herpes zóster basándose únicamente en la fecha de nacimiento redujo significativamente la probabilidad de recibir un nuevo diagnóstico de demencia durante 7,4 años en 1,8 puntos porcentuales. Conclusión: este estudio proporciona evidencia de un efecto beneficioso de la vacunación contra el herpes zóster para prevenir o retrasar la demencia que es más probable que sea causal que las asociaciones informadas en la evidencia existente.
Por Alfredo Calcedo 5 de enero de 2026
Un análisis de la psicopatología comienza por precisar qué entendemos por patología y cómo se distingue de la normalidad, lo que conduce a la pregunta esencial: ¿qué constituye una enfermedad mental? El texto analiza los términos illness (dolencia), disease (enfermedad) y disorder (trastorno), subrayando que no son equivalentes y que su uso indiscriminado genera confusión conceptual. El concepto moderno de enfermedad (disease) se fundamenta en el modelo clinicopatológico que considera la enfermedad como un síndrome clínico basado en la patología del cuerpo. No basta con un síndrome clínico; tampoco basta con una patología en un órgano: ambos factores deben coexistir. Este paradigma contrasta con la psiquiatría contemporánea, cuyo sistema diagnóstico —el DSM— se limita a describir signos y síntomas, sin referencia a una patología corporal, situándose en un marco premoderno. Luego está el término “dolencia” (illness). No es exactamente lo mismo que «enfermedad». Se puede tener una enfermedad y no saberlo. Se puede pensar que se tiene una enfermedad y no tenerla. El concepto de illness (dolencia) alude a la vivencia subjetiva de una persona ante una enfermedad física. Por su parte, disorder carece de significado científico: designa simplemente “algo que está mal”, sin precisar lesión orgánica ni conciencia del problema. La elección deliberada de esta palabra por los redactores del DSM-III en 1980 respondió al propósito de evitar compromisos teóricos, proclamando una postura “ateórica” que, en realidad, equivale a vacuidad conceptual. El DSM define “trastorno mental” como la presencia de un síndrome clínico acompañado de malestar subjetivo y/o deterioro funcional grave. Este criterio se aparta del proceder médico general, donde la ausencia de síntomas no excluye la enfermedad, como ocurre en hipertensión o cáncer incipiente. Bajo el DSM, es imposible diagnosticar un trastorno mental asintomático, lo que revela su carácter anticientífico. Diversas corrientes psicológicas cuestionan la validez del malestar subjetivo como indicador de patología: la psicología existencial lo considera logro; la fenomenológica lo interpreta de forma neutra; la social lo atribuye a imposiciones culturales; y el psicoanálisis muestra que la intensidad del sufrimiento no guarda proporción con la gravedad del cuadro. Así, el enfoque del DSM no aplica el modelo médico, sino que lo contradice. Este sistema ha llevado a rechazar diagnósticos potencialmente válidos, como formas leves del espectro bipolar, y a ampliar otros, como el TDAH y el PTSD complejo, impulsados por la atención mediática y la demanda social. El texto concluye que la psiquiatría debe abandonar la noción vacía de “trastorno mental” y recuperar el concepto científico de enfermedad, si pretende alinearse con la medicina moderna.