Obesidad, ánimo bajo y poco sexo, combinados, acortan el pronóstico de vida

23 de julio de 2025

Un estudio publicado en el Journal of Affective Disorders analizó datos de casi 5.000 adultos estadounidenses entre 20 y 59 años, que reportaron tener sexo menos de 12 veces al año. El objetivo era entender cómo la baja frecuencia sexual, el exceso de grasa abdominal y los síntomas depresivos podrían interactuar y afectar la longevidad.

Principales hallazgos

  • Frecuencia sexual baja: Se asoció con mayor riesgo de muerte, especialmente cuando se combina con otros factores como obesidad abdominal y depresión.
  • Grasa abdominal: Medida mediante el índice de forma corporal (ABSI por sus siglas en inglés. El ABSI es una herramienta útil para identificar el riesgo de mortalidad y enfermedades crónicas. A diferencia del IMC, que solo considera el peso y la altura, el ABSI tiene en cuenta la distribución de la grasa abdominal (mide la circunferencia de la cintura), lo que lo convierte en un indicador más preciso del riesgo para la salud.
  • Depresión: Quienes mostraban síntomas depresivos tenían un 86% más de riesgo de morir durante el periodo de seguimiento.
  • Combinación de factores: Las personas con grasa abdominal elevada y depresión tenían un riesgo de muerte cuatro veces mayor que quienes no presentaban ninguno de estos factores.

Interacción sinérgica

El estudio sugiere que estos tres factores no actúan de forma aislada, sino que se potencian mutuamente, creando un “triángulo de riesgo” que puede acortar significativamente la vida. Aproximadamente la mitad de las muertes en el grupo de alto riesgo podrían atribuirse a esta interacción.

Diferencias de género

  • Hombres con ambos factores (obesidad abdominal y depresión) tenían una tasa de supervivencia del 76% tras 15 años.
  • Mujeres en la misma situación mostraban una supervivencia del 91%.
  • Esto podría deberse a diferencias biológicas en la inflamación del tejido adiposo y a que los hombres tienden a buscar ayuda médica más tarde.

Limitaciones del estudio

  • Los datos sobre actividad sexual fueron autoinformados, lo que puede introducir sesgos.
  • El estudio es observacional, por lo que no puede establecer causalidad.
  • Se excluyó a personas sin pareja sexual, aunque podrían compartir riesgos similares.
  • Los resultados se basan en una muestra estadounidense, por lo que no se pueden generalizar sin estudios en otras culturas.

Comentado en Psypost

Por Alfredo Calcedo 20 de febrero de 2026
El artículo, publicado en Psychiatric News, expone una creciente preocupación debido a que cada vez hay más pruebas que vinculan el uso de gabapentina con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia . A pesar de que las prescripciones de este fármaco se han duplicado en los últimos años, investigaciones actuales sugieren que su perfil de seguridad neurológica requiere una reevaluación exhaustiva. Se comenta el estudio de la Universidad Case Western Reserve (Cleveland, Ohio, USA) : en pacientes con dolor lumbar crónico que recibieron seis o más prescripciones de gabapentina, se observó un incremento del 29% en el riesgo de demencia y un alarmante 85% en el riesgo de deterioro cognitivo leve, en los 10 años siguientes. El aumento del riesgo no se limitó a la población geriátrica; los adultos de entre 35 y 49 años presentaron más del doble de riesgo de demencia y el triple de riesgo de deterioro cognitivo leve en comparación con aquellos que no consumían el fármaco. En un estudio retrospectivo publicado en Frontiers in Pharmacology en 2022, Oh y sus colegas, hallaron que los usuarios de gabapentina tienen entre 1.5 y 1.9 veces más probabilidades de manifestar declive cognitivo tras solo un año de tratamiento. El mecanismo subyacente propuesto se relaciona con la unión del fármaco a las subunidades de los canales de calcio que regulan la señalización neuronal, lo que podría alterar la sinaptogénesis o la plasticidad cerebral, aunque los procesos exactos aún están bajo investigación. En conclusión, el artículo hace un llamado a la precaución clínica. Ante la evidencia de riesgos elevados tanto en poblaciones jóvenes como mayores, se insta a los profesionales de la salud a sopesar cuidadosamente los beneficios terapéuticos de la gabapentina frente a sus potenciales efectos adversos en la integridad cognitiva de los pacientes.
Por Alfredo Calcedo 20 de febrero de 2026
El artículo explora la posibilidad de que los antidepresivos ISRS reduzcan la intensidad del amor romántico. Para examinar esta hipótesis, los investigadores recurrieron a una amplia base de datos, el Romantic Love Survey 2022, que recoge experiencias de miles de personas enamoradas. A partir de esa fuente, seleccionaron a 810 jóvenes de 33 países, todos ellos en las primeras etapas del enamoramiento y con puntuaciones muy altas en una escala diseñada para medir la pasión amorosa. El estudio buscaba una respuesta sencilla: ¿tomar ISRS afecta al modo en que una persona vive el amor? Para ello, analizó si quienes estaban tomando estos medicamentos diferían de quienes no lo hacían en aspectos como la intensidad del amor, la frecuencia con que pensaban en su pareja, el compromiso emocional o la actividad sexual. También se tuvieron en cuenta variables como el sexo biológico y la presencia de problemas de salud mental. Los resultados no encontraron ninguna relación entre el uso de ISRS y los rasgos fundamentales del amor romántico: La intensidad del enamoramiento, la presencia de pensamientos obsesivos acerca de la persona amada (porcentaje de horas de vigilia), el compromiso y la frecuencia sexual parecían mantenerse igual, independientemente del tratamiento con antidepresivos. Solo dos factores —ser hombre o mujer y el padecimiento de problemas de salud mental— se relacionaron con el uso de ISRS, algo esperable dado su patrón de prescripción clínica. El artículo sitúa estos hallazgos dentro de un debate más amplio sobre la biología del amor. Frente a las teorías que atribuían el enamoramiento a un único sistema basado en la serotonina, los autores subrayan que hoy se sabe que intervienen numerosos mecanismos biológicos. Por eso, que los ISRS no alteren la experiencia de amar resulta coherente con la ciencia actual. Como conclusión práctica, el estudio ofrece un mensaje tranquilizador: tomar ISRS no “apaga” el amor. Esta evidencia puede ayudar a reducir el temor de quienes necesitan tratamiento, pero dudan por miedo a perder la intensidad emocional de sus relaciones.
Por Alfredo Calcedo 20 de febrero de 2026
La evidencia que vincula el café y el té con la salud cognitiva sigue sin ser concluyente y la mayoría de los estudios no logran diferenciar el café con cafeína del descafeinado. El objetivo de este estudio es investigar las asociaciones del consumo de café y té con el riesgo de demencia y la función cognitiva. Resultados: En este estudio de cohorte prospectivo de 131 821 personas de dos cohortes con un seguimiento de hasta 43 años, se documentaron 11 033 casos de demencia. Un mayor consumo de café con cafeína se asoció significativamente con un menor riesgo de demencia. El consumo de café descafeinado no se asoció significativamente con el riesgo de demencia. Las diferencias asociadas más pronunciadas se observaron con la ingesta de aproximadamente 2 a 3 tazas por día de café con cafeína o 1 a 2 tazas por día de té. Conclusiones y relevancia Un mayor consumo de café y té con cafeína se asoció con un menor riesgo de demencia y una función cognitiva ligeramente mejor, siendo la asociación más pronunciada en niveles de ingesta moderados.