Psiquiatras transgénero y estigma

27 de abril de 2026

El artículo cuenta cómo varios psiquiatras transgénero deciden hablar con franqueza sobre sus vidas y su trabajo, siguiendo el ejemplo histórico de “Dr. Anonymous”, el psiquiatra que en los años setenta tuvo que ocultar su identidad para poder ser escuchado. Al igual que entonces, hoy muchos profesionales aún sienten miedo a las consecuencias de mostrarse tal como son.

A través de testimonios personales, los autores describen experiencias de silencio, visibilidad y valentía dentro de la psiquiatría. Relatan cómo ser trans influye tanto en su vida profesional como en la relación con los pacientes, y cómo compartir esas vivencias ayuda a otros colegas a comprender mejor realidades que a menudo permanecen invisibles.

El texto subraya que, aunque ha habido avances, persisten prejuicios y riesgos. Por eso, dar la palabra a estas voces se presenta como un acto de responsabilidad y de continuidad con una lucha histórica por la dignidad y el reconocimiento en la profesión psiquiátrica.

Por Alfredo Calcedo 11 de junio de 2026
Las alteraciones cognitivas en el trastorno bipolar pueden persistir incluso cuando los síntomas afectivos están controlados. Este estudio analizó la relación entre distintos psicofármacos y el rendimiento cognitivo en una muestra de 567 personas con trastorno bipolar atendidas en dispositivos comunitarios de salud mental. Los resultados mostraron que tres fármacos se asociaban de forma independiente con un peor funcionamiento cognitivo: la ziprasidona, el clonazepam y, especialmente, el benzotropina (anticolinérgico). Las áreas más afectadas fueron la memoria y la velocidad psicomotora. Entre ellos, la benzotropina destacó por presentar una relación dosis-dependiente: cuanto mayor era la dosis administrada, peores eran los resultados en memoria, atención, velocidad de procesamiento y otras funciones cognitivas. Los autores señalan que estos hallazgos no implican que dichos tratamientos deban evitarse, ya que pueden aportar beneficios clínicos importantes. Sin embargo, sugieren que los profesionales valoren cuidadosamente su uso, especialmente cuando existen quejas cognitivas relevantes. El trabajo pone de relieve la necesidad de considerar no solo el control de los síntomas del trastorno bipolar, sino también el impacto de los tratamientos sobre la cognición y la calidad de vida. Asimismo, subraya la importancia de desarrollar estrategias terapéuticas que preserven o mejoren el rendimiento cognitivo de estos pacientes. ( Springer )
Por Alfredo Calcedo 11 de junio de 2026
La naltrexona a bajas dosis (LDN, por sus siglas en inglés) está despertando un interés creciente en la práctica clínica debido a su posible utilidad en enfermedades caracterizadas por dolor crónico, inflamación y alteraciones inmunológicas. Aunque la naltrexona fue desarrollada originalmente para tratar la dependencia a opioides y alcohol, en dosis mucho menores (habitualmente entre 3 y 5 mg diarios) parece ejercer efectos diferentes, relacionados con la modulación del sistema inmunitario y la reducción de procesos neuroinflamatorios. El artículo destaca especialmente su potencial papel en el COVID persistente o long COVID, una condición compleja en la que los pacientes pueden presentar fatiga intensa, dolor, trastornos del sueño, dificultades cognitivas y otros síntomas prolongados. Diversos estudios preliminares sugieren que la LDN podría mejorar varios de estos síntomas y contribuir a una mejor calidad de vida. Sin embargo, la evidencia disponible procede principalmente de estudios pequeños y observacionales, por lo que todavía son necesarios ensayos clínicos más amplios y rigurosos para confirmar su eficacia. Los autores también revisan posibles mecanismos de acción, entre ellos la regulación de células inmunitarias, la disminución de citocinas inflamatorias y la normalización de determinadas funciones celulares alteradas en pacientes con COVID persistente. Además, resaltan que la LDN suele ser bien tolerada y presenta un perfil de seguridad favorable. En conjunto, la revisión concluye que la naltrexona a bajas dosis representa una opción terapéutica prometedora y de bajo coste para diversas enfermedades crónicas, especialmente el COVID persistente, aunque su incorporación definitiva a la práctica clínica dependerá de futuras investigaciones que aporten pruebas más sólidas. ( PMC )
Por Alfredo Calcedo 11 de junio de 2026
La electrónica portátil ha avanzado mucho en los últimos años y ha permitido crear dispositivos capaces de monitorizar la salud y actuar sobre diferentes funciones del organismo. Entre ellos destacan las lentes de contacto inteligentes, que hasta ahora se habían utilizado principalmente para controlar enfermedades metabólicas o trastornos oculares. Sin embargo, su potencial para tratar enfermedades mentales apenas se había explorado. Un grupo de investigadores ha desarrollado una lente de contacto blanda capaz de aplicar una estimulación eléctrica especial a través del ojo con el objetivo de tratar la depresión de forma no invasiva. La idea se basa en que el ojo mantiene una estrecha conexión con distintas áreas cerebrales relacionadas con el estado de ánimo, como el hipocampo, la corteza prefrontal y la amígdala. La lente incorpora electrodos transparentes y flexibles fabricados con capas ultrafinas de óxido de galio y platino. Estos generan dos señales eléctricas de alta frecuencia que se combinan en la retina para producir una estimulación de baja frecuencia capaz de influir en circuitos cerebrales profundos sin afectar significativamente a otras zonas. Para evaluar su eficacia, los investigadores utilizaron ratones con síntomas similares a la depresión inducidos por estrés. Los animales tratados mostraron mejoras en el comportamiento, una recuperación de la comunicación entre regiones cerebrales implicadas en la regulación emocional y una normalización de diversos marcadores biológicos relacionados con la depresión. Además, herramientas de aprendizaje automático confirmaron diferencias claras entre los animales tratados y los no tratados. Los resultados sugieren que esta lente de contacto podría convertirse en una nueva estrategia bioelectrónica no invasiva para el tratamiento de la depresión y, posiblemente, de otros trastornos cerebrales. Comentado en Telecinco .