Reflexiones éticas con relación a la eutanasia psiquiátrica

22 de diciembre de 2025

La eutanasia psiquiátrica, entendida como la práctica de poner fin a la vida de una persona con trastorno mental grave que solicita morir para aliviar su sufrimiento, plantea dilemas éticos y clínicos de gran complejidad. A diferencia de la eutanasia en enfermedades terminales, este debate se centra en la autonomía, la competencia del paciente, la irreversibilidad del sufrimiento y las limitaciones del conocimiento psiquiátrico. Aunque legal en pocos países, constituye alrededor del 3 % de los casos de eutanasia, con tendencia creciente.

El perfil de los solicitantes corresponde a personas jóvenes, mayoritariamente mujeres, con antecedentes de intentos de suicidio, aislamiento social y experiencias traumáticas. Predominan los trastornos de personalidad y de conducta, seguidos por depresiones resistentes y trastorno bipolar. En España, el Tribunal Constitucional ha interpretado que el sufrimiento que justifica la eutanasia debe tener origen somático, lo que excluye casos exclusivamente psiquiátricos y evidencia la falta de debate académico profundo.

Uno de los puntos críticos es la noción de irreversibilidad. A diferencia de las enfermedades orgánicas, los trastornos mentales presentan pronósticos inciertos y posibilidades de mejora, incluso en cuadros considerados crónicos. La depresión resistente, por ejemplo, carece de una definición uniforme y nuevos tratamientos cuestionan su carácter irreversible. Esta incertidumbre, sumada a la subjetividad diagnóstica, exige prudencia.

Los trastornos de personalidad, frecuentes en estas solicitudes, son persistentes pero no necesariamente irreversibles. Investigaciones muestran que, con abordaje adecuado y apoyo social, muchos síntomas mejoran con el tiempo. En el Trastorno Límite de la Personalidad, el deseo de morir puede ser un síntoma del propio trastorno, incluso una petición implícita de ayuda. Además, el peso de traumas prolongados sugiere la presencia de estrés postraumático complejo, que requiere evaluación cuidadosa y tratamientos multimodales.

El sufrimiento psíquico es intenso y multidimensional, pero su valoración es subjetiva, lo que genera interpretaciones divergentes y riesgo de decisiones irreversibles sin agotar intervenciones paliativas. Surgen enfoques orientados a aliviar el sufrimiento y mejorar la calidad de vida, lo que refuerza la necesidad de alternativas integrales.

Finalmente, la competencia para decidir constituye un eje central. Aunque el trastorno mental no implica incapacidad per se, la evaluación requiere instrumentos específicos y formación especializada. La inestabilidad emocional y la alta reactividad al entorno cuestionan la consistencia del deseo de morir, como evidencia el elevado número de solicitudes retiradas. Todo ello subraya la necesidad de prudencia y de priorizar opciones terapéuticas antes de validar una decisión definitiva.

Conclusión

La eutanasia psiquiátrica plantea una serie de dilemas éticos y prácticos que requieren una cuidadosa consideración y debate en el ámbito académico y público. La diversidad de opiniones y enfoques sobre este tema refleja la complejidad inherente a la evaluación del sufrimiento psicológico y la competencia de los pacientes con trastornos mentales.

Se necesita un enfoque integral en el manejo del sufrimiento en enfermedad mental, que incluya intervenciones psiquiátricas y psicosociales, así como un mayor apoyo a las familias y cuidadores de pacientes con trastornos mentales graves.


Por Alfredo Calcedo 7 de abril de 2026
Este ensayo clínico piloto aleatorizado con 80 participantes investiga si el tratamiento con litio en dosis bajas retrasa el deterioro cognitivo en adultos mayores con deterioro cognitivo leve. Resultados: Entre los resultados cognitivos, la prueba de Aprendizaje Verbal de California-II (CVLT-II) mostró el mayor tamaño del efecto. Las puntuaciones disminuyeron 1,42 puntos por año en el grupo placebo en comparación con 0,73 puntos por año en el grupo de litio (diferencia en la disminución anual, 0,69 puntos por año; p = 0,05), lo que no alcanzó el umbral preespecificado ( p < 0,01). Ni la prueba Breve de Memoria Visoespacial-Revisada (BVMT-R) ni el compuesto cognitivo preclínico de Alzheimer adaptado (PACC) mostraron cambios significativos a lo largo del tiempo en ninguno de los grupos, lo que limita la interpretación de los efectos del tratamiento en estas medidas. La ausencia de disminución puede reflejar una sensibilidad insuficiente de estas medidas para detectar cambios en esta población con deterioro cognitivo leve durante un período de 2 años. En cuanto a los resultados de neuroimagen, tanto el volumen de la sustancia gris cortical como el del hipocampo disminuyeron con el tiempo en ambos grupos de tratamiento. En el caso del volumen del hipocampo, la diferencia en la disminución entre los grupos no alcanzó significación estadística. BVMT-R, PACC, el volumen de la sustancia gris cortical y BDNF no mostraron interacciones significativas entre el tratamiento y el tiempo. En conclusión, aunque el estudio no demostró diferencia significativa entre litio y placebo en la evolución del deterioro cognitivo en adultos mayores, este ensayo clínico piloto aleatorizado demostró la viabilidad del reclutamiento y la retención de participantes, y confirmó la seguridad y la tolerabilidad del litio en dosis bajas en adultos mayores con deterioro cognitivo leve. Generó estimaciones preliminares del tamaño del efecto en medidas cognitivas, de neuroimagen y de biomarcadores plasmáticos para fundamentar futuros ensayos con la potencia estadística adecuada para evaluar sus posibles propiedades neuroprotectoras en el deterioro cognitivo leve (DCL). Comentado en Noticias JAMA .
Por Alfredo Calcedo 7 de abril de 2026
En un artículo reciente publicado en Cell , Li et al. sugieren que los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) actúan sobre el transportador de serotonina en las células T CD8+ potenciando la inmunidad antitumoral. Además de este mecanismo, los ISRS pueden actuar sobre las células malignas, así como sobre otras células inmunitarias, para mejorar la inmunovigilancia del cáncer. Los resultados de este estudio respaldan el papel del transportador de serotonina (SERT) como un punto de control inmunitario que limita la inmunidad antitumoral de las células T CD8. Los autores demostraron que: SERT regula negativamente la respuesta de las células T CD8 a la ligadura del receptor de células T (TCR) al agotar la serotonina intratumoral; Fluoxetina y citalopram, 2 ISRS, suprimen el crecimiento tumoral y estimulan la función efectora de las células T CD8 intratumorales en varios modelos humanos y murinos; Ambos ISRS sinergizan con el bloqueo de la proteína de muerte celular programada 1 (PD-1). Los niveles de expresión intratumoral de SERT están negativamente correlacionados con la supervivencia del paciente en múltiples tipos de cáncer. En general, este estudio apoya la idea de que los ISRS mejoran la inmunidad antitumoral de las células T CD8 al aumentar los niveles intratumorales de serotonina. En este otro artículo se hace una revisión sobre el mismo tema. Dado que la sertralina, el citalopram y la fluoxetina son los antidepresivos más utilizados y seguros, deben considerarse como candidatos idóneos para su reutilización en la investigación oncológica traslacional y clínica.
Por Alfredo Calcedo 7 de abril de 2026
La autora cuenta cómo su comprensión del trastorno bipolar tipo I (TBI) cambió cuando su marido, Smitty, fue diagnosticado de TBI. Lo que antes veía como una enfermedad que desestabilizaba la vida cotidiana comenzó a transformarse al descubrir el impacto del tratamiento, la terapia y el apoyo adecuado. Recuerda las épocas en las que Smitty apenas dormía y parecía simplemente muy productivo, hasta que una crisis psicótica y su primera hospitalización revelaron que algo más profundo sucedía. Con los años y distintos tratamientos, ella fue aprendiendo a acompañarlo como una verdadera compañera de cuidados. Desarrolló su propio método, los “3 Cs” (por sus siglas en inglés: catch it, check it and change it) que consiste en detectar pequeñas señales, revisarlas y actuar junto con su marido y su equipo clínico. Smitty añadió una cuarta: comunicar. Ese equilibrio también le hizo replantearse su papel entre esposa y cuidadora, aprendiendo cuándo intervenir y cuándo dejar espacio. En el proceso, la autora reconoció sus propios síntomas depresivos y comprendió la importancia de cuidarse para poder cuidar. Tener el apoyo de una comunidad, un grupo de apoyo (como en su caso el grupo de Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales (NAMI), y la presencia de un clínico de confianza han sido fundamentales. Con el tiempo, ambos aprendieron que la estabilidad no significa perfección, sino la certeza de que existe ayuda y, sobre todo, esperanza.