Trastorno de personalidad antisocial: evidencia actual y desafíos

2 de junio de 2025

El trastorno antisocial de la personalidad (TPA) se caracteriza por un patrón de conductas socialmente irresponsables, explotadoras y carentes de culpa que afecta a todos los ámbitos importantes de la vida1. Los comportamientos pueden incluir actos delictivos, incapacidad para mantener un empleo estable, manipulación de los demás en beneficio propio, engaño deliberado y relaciones perturbadas. Otros atributos son la falta de empatía hacia los demás, la impulsividad y la agresividad, y la incapacidad para seguir un plan de vida.

Encuestas realizadas en EE. UU. y el Reino Unido muestran que entre el 2 % y el 5 % de la población adulta general cumple los criterios de TPA a lo largo de su vida. os factores de riesgo incluyen el sexo masculino, la edad joven, la residencia urbana y un menor nivel educativo. El trastorno suele asociarse con trastornos por consumo de sustancias, trastornos del estado de ánimo y de ansiedad, trastornos del aprendizaje o trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Las tasas de intentos de suicidio y de suicidio consumado son elevadas.

La historia clínica del paciente es la base más importante para el diagnóstico del TPA.. Si bien el paciente es la mejor fuente de información, los familiares suelen ser más precisos al describir el comportamiento antisocial que el paciente, quien puede tener poca motivación para ser sincero.

Aunque a menudo se considera que el trastorno es intratable, esta conclusión es prematura debido a la falta de investigación relevante sobre tratamientos 9 . Actualmente, ningún medicamento está aprobado para tratar el TPA, ni se utiliza de forma rutinaria. En ocasiones, se utilizan medicamentos "fuera de indicación" para tratar la agresividad e irritabilidad del paciente antisocial, como el litio y otros estabilizadores del ánimo, antidepresivos y antipsicóticos atípicos. La respuesta es variable. Dado que las benzodiazepinas pueden ser desinhibidoras y adictivas, no se recomienda su uso.

Se han estudiado diversos tratamientos psicosociales en muestras de pacientes con TPA, incluyendo terapia cognitivo-conductual, terapia basada en la mentalización, gestión de contingencias, psicoeducación, desarrollo de habilidades y entrevistas motivacionales. En conjunto, estos estudios sugieren que se pueden producir cambios positivos significativos en personas con TPA, lo que justifica la investigación adicional.

Por Alfredo Calcedo 19 de enero de 2026
La Sala Social del TSJ de Extremadura ha condenado al Servicio Extremeño de Salud a indemnizar a una médica agredida por falta de medidas de prevención de riesgos. La sentencia es importante para la protección de los profesionales sanitarios frente a las agresiones, al poner el foco no solo en la responsabilidad del agresor, sino también en el incumplimiento de la Administración sanitaria de sus deberes en materia de prevención de riesgos laborales. A partir de esta sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, se pone de relieve una vía jurídica que permite exigir responsabilidades al sistema cuando no se han adoptado medidas adecuadas para proteger a su personal (exigencia de medios). El caso concreto se refiere a una médica de atención primaria del Centro de Salud Urbano I de Mérida que fue víctima de una agresión verbal por parte de un paciente en enero de 2022, en el contexto de la aplicación de los protocolos vigentes sobre pruebas diagnósticas de covid-19. Tras ser insultada públicamente en el propio centro sanitario, los tribunales penales reconocieron los hechos y otorgaron una primera indemnización. No obstante, la facultativa decidió ir más allá y demandar al Servicio Extremeño de Salud por vulneración de su derecho a la seguridad y salud en el trabajo, al no existir un plan de prevención de riesgos ni medidas disuasorias eficaces frente a las agresiones. La sentencia destaca que la demandante, en su condición de coordinadora del centro durante varios años, había advertido reiteradamente a la Administración sobre la elevada conflictividad del entorno laboral, sin que se adoptaran medidas correctoras. Esta inacción fundamenta la condena al SES, al apreciarse una infracción muy grave en materia de prevención de riesgos laborales, que da lugar a una indemnización de 10.000 euros. Más allá de la cuantía económica, el texto subraya el valor simbólico y preventivo de este tipo de resoluciones, pues visibilizan el incumplimiento legal de la Administración y refuerzan la idea de que la jurisdicción social, a la que estos conflictos acceden desde 2011, constituye un cauce más ágil y favorable para la tutela de los derechos de los profesionales sanitarios (a diferencia de la via contencioso-administrativa donde estaba antes este tipo de demandas).
Por Alfredo Calcedo 19 de enero de 2026
Los trastornos de dolor visceral, como el síndrome de intestino irritable, presentan una prevalencia marcada en mujeres. La señalización aumentada entre las células enterocromafinas (EC) en el epitelio intestinal y las fibras nerviosas sensitivas mucosas probablemente contribuye a este sesgo sexual. En este estudio se identifica una vía paracrina sensible al estrógeno en la que dos tipos de células enteroendocrinas, las células L que expresan el péptido YY (PYY) y las células EC serotoninérgicas, se comunican para aumentar la sensibilidad intestinal en mujeres. Los resultados indican que la señalización de estrógenos aumenta el receptor de ácidos grasos de cadena corta Olfr78 del metabolito bacteriano en las células L del colon, aumentando la liberación de PYY y su sensibilidad al acetato. Un PYY elevado actúa sobre las células EC vecinas mediante NPY1R, aumentando así la liberación de serotonina y el dolor intestinal. Los autores proponen que las fluctuaciones hormonales, junto con factores internos (estrés) o ambientales (dieta), amplifican este circuito colónico local sensible al estrógeno, resultando en una sensibilidad intestinal desadaptativa. Comentado en IM Medico .
Por Alfredo Calcedo 19 de enero de 2026
Aunque los medicamentos supresores de ácido (antagonistas del receptor de histamina 2 [H 2 ] e inhibidores de la bomba de protones [IBP]) se recetan comúnmente durante el embarazo, los estudios sobre su asociación con trastornos neuropsiquiátricos en niños son limitados. El objetivo en este estudio de cohorte de más de 2,7 millones de parejas madre-hijo, fue investigar las posibles asociaciones entre la exposición prenatal a medicamentos supresores de ácido y los trastornos neuropsiquiátricos en niños. Los resultados del estudio indican que la exposición a medicamentos supresores de ácido durante el embarazo no se asoció con el riesgo de TDAH, trastorno neuropsiquiátrico grave, trastorno obsesivo-compulsivo, discapacidad intelectual o TEA en los análisis de hermanos y controles. Se observaron pequeñas asociaciones en los modelos ponderados por superposición; estas podrían reflejar factores de confusión familiares compartidos.