Un efecto secundario sutil y oscuro de la creencia en el libre albedrío
El artículo expone una línea de investigación que cuestiona una de las suposiciones más asentadas en la psicología moral: la idea de que creer en el libre albedrío fomenta inexorablemente actitudes prosociales y un mayor sentido de responsabilidad moral. Aunque tradicionalmente esta creencia se ha asociado con comportamientos éticos y con una mayor disposición a asumir las consecuencias de las propias acciones, el estudio reciente publicado en Applied Psychology revela que dicha convicción puede producir efectos menos evidentes y más problemáticos, especialmente en el ámbito de los prejuicios hacia grupos históricamente estigmatizados.
Según se detalla, los investigadores plantean que una fuerte creencia en la autonomía humana puede conducir a interpretaciones erróneas de fenómenos complejos, como la orientación sexual. En concreto, observaron que quienes sostienen firmemente que las personas eligen libremente sus actos tienden también a considerar que rasgos como la homosexualidad son fruto de una decisión personal. Esta percepción incrementa la probabilidad de que dichas personas atribuyan responsabilidad —e incluso culpa— a los hombres homosexuales por su orientación, lo que se traduce en actitudes menos favorables hacia ellos y en un sesgo que favorece implícitamente a los hombres heterosexuales.
En conjunto, el artículo revela que, lejos de ser un principio exclusivamente beneficioso, la creencia en el libre albedrío puede tener una dimensión oscura y silenciosa: la de reforzar prejuicios cuando la complejidad de aspectos identitarios se reduce a una elección voluntaria.
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