Una pareja tiene más probabilidades de compartir los mismos problemas de salud mental

12 de enero de 2026

El artículo explora un fenómeno sorprendente pero cada vez mejor documentado: la tendencia de las parejas a compartir diagnósticos de salud mental. Partiendo del conocido refrán “Dios los cría y ellos se juntan” (“birds of a feather flock together”), la autora propone que la atracción romántica y la satisfacción en la relación no solo se apoyan en afinidades como valores, creencias o gustos, sino también —de forma más inesperada— en la coincidencia de determinados trastornos psiquiátricos. Aunque la idea no es completamente nueva y ya había sido considerada en estudios entre los años sesenta y ochenta, nunca antes se había investigado con la amplitud y diversidad cultural que ofrece la investigación reciente.

El estudio citado analizó datos de cinco millones de parejas en tres países: Taiwán, Dinamarca y Suecia. A través de registros nacionales de salud, los investigadores evaluaron la presencia de nueve trastornos psiquiátricos —entre ellos depresión, ansiedad, trastornos por uso de sustancias, bipolaridad, anorexia nerviosa, TDAH, autismo, trastorno obsesivo‑compulsivo y esquizofrenia— para determinar hasta qué punto aparecían compartidos dentro de la pareja. Los resultados fueron consistentes: las personas diagnosticadas con algún trastorno psiquiátrico tenían mayor probabilidad de estar casadas con alguien que presentara el mismo diagnóstico o uno similar que con una persona sin diagnóstico. Esta tendencia se observó transversalmente a las tres poblaciones, lo que sugiere un patrón robusto y generalizable.

Para explicar este fenómeno, el artículo sugiere varias teorías psicológicas. La primera, el apareamiento selectivo, plantea que tendemos a elegir parejas semejantes a nosotros. Esta semejanza no solo abarca rasgos sociales o de personalidad, sino también características cognitivas o clínicas, lo que facilita la comprensión mutua y la armonización de estilos de vida. La proximidad constituye otra dimensión fundamental: las relaciones emergen con más facilidad entre personas que comparten entornos. Si quienes viven con ciertos diagnósticos frecuentan ambientes afines —por ejemplo, personas con trastorno por uso de sustancias que coinciden en lugares donde estas conductas son habituales—, se incrementa la probabilidad de interactuar con potenciales parejas que enfrentan retos semejantes.

La teoría del apego añade un componente emocional. Los vínculos tempranos con los cuidadores configuran patrones que influyen en la elección de pareja adulta. Así, quienes desarrollan un apego ansioso pueden sentirse atraídos por personas con estilos similares o por quienes ofrecen la intensidad emocional que buscan, aunque no siempre se trate de relaciones equilibradas.

Finalmente, la teoría de la identidad social sostiene que la pertenencia grupal fortalece la autoestima; compartir un diagnóstico puede funcionar como un elemento identitario que facilita la identificación mutua, el entendimiento y la validación emocional.

Los autores señalan limitaciones del estudio: no se conoce el orden entre el inicio de la relación y el diagnóstico, por lo tanto, no es posible determinar si la similitud se debe a un proceso de elección consciente o a cambios que ocurrieron durante la convivencia. Puede existir sesgo clínico al compartir médico y, al ser un estudio observacional, no pueden identificarse las posibles causas.

Los resultados de este estudio reciente solo nos indican si las parejas comparten diagnósticos psiquiátricos. No nos indican la calidad ni la duración de la relación, ni tienen en cuenta las diferencias individuales que también pueden afectarla.


Por Alfredo Calcedo 26 de febrero de 2026
La adicción a los estimulantes, como la adicción a drogas como las anfetaminas, es un problema de salud pública creciente, pero hay muy pocos medicamentos efectivos para tratarla. Este artículo analiza por qué los tratamientos que funcionan para otras adicciones, como los opioides, son menos efectivos para los estimulantes. Una de las principales limitaciones identificadas reside en la inconsistencia de los resultados clínicos de diversos agentes farmacológicos. Sustancias como el modafinilo, que en fases iniciales generaron expectativas optimistas, han demostrado en estudios controlados una eficacia limitada para reducir significativamente el consumo o mitigar el deseo compulsivo (craving). Este fenómeno se atribuye, en parte, a la complejidad neurobiológica de los estimulantes, cuya interacción con los sistemas de recompensa dopaminérgicos y noradrenérgicos presenta mecanismos de adaptación distintos a los de otras sustancias. También destaca los desafíos que enfrentan los investigadores, como las diferencias en los métodos de estudio y la omisión de problemas comunes como los problemas de salud mental o el uso de múltiples sustancias, lo que dificulta la generalización de los hallazgos. Además, el enfoque tradicional centrado exclusivamente en la abstinencia total como único indicador de éxito ha comenzado a ser cuestionado. Se propone, en su lugar, una transición hacia modelos de reducción de daños que prioricen la mejora de la calidad de vida y el bienestar social del paciente. Finalmente, si bien la terapia sigue siendo el tratamiento más efectivo, no siempre es accesible. Este artículo hace un llamado a enfoques nuevos e innovadores que prioricen la reducción de daños, la seguridad y la recuperación a largo plazo.
Por Alfredo Calcedo 26 de febrero de 2026
El artículo analiza la vulnerabilidad psicológica de las personas desplazadas, subrayando que tanto los solicitantes de refugio como los migrantes indocumentados presentan una morbilidad significativamente mayor en comparación con la población general. El estudio describe la experiencia migratoria en tres etapas: premigración, perimigración y postmigración. Durante el tránsito (perimigración), los individuos se ven expuestos a situaciones que amenazan su vida, incluyendo violencia, violaciones de derechos humanos y privaciones básicas. Sin embargo, el artículo enfatiza que los determinantes postmigratorios son igualmente determinantes. Factores como la precariedad del estatus legal, la separación familiar, la inseguridad habitacional y las barreras para acceder al empleo y a servicios de salud actúan como catalizadores de trastornos mentales. El tipo de recepción postmigratoria que reciben los migrantes en un país anfitrión es un determinante clave de la salud mental. Se observa que los discursos públicos polarizados, que oscilan entre la ayuda humanitaria y el resentimiento xenófobo, se traducen en políticas restrictivas. Estas medidas, lejos de ser neutrales, exacerban condiciones como la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Específicamente, se reporta que los solicitantes de refugio muestran una incidencia de psicosis y tasas de suicidio elevadas en relación con los inmigrantes voluntarios. Durante la integración y el reasentamiento, otros factores que impactan la salud mental incluyen racismo, xenofobia, privación socioeconómica, baja cohesión familiar y aislamiento social. Asimismo, la investigación destaca el efecto deletéreo de la detención migratoria. La duración de la misma y la exposición previa a traumas correlacionan positivamente con la gravedad de los síntomas. El estado de "limbo jurídico" y la espera indefinida erosionan la resiliencia de los migrantes, quienes a menudo evitan buscar atención médica por temor a la deportación. En conclusión, el artículo hace un llamado a la comunidad psiquiátrica para adoptar un enfoque que considere el predicamento estructural y cultural de estas poblaciones, reconociendo que su salud mental está intrínsecamente ligada a su seguridad jurídica y social.
Por Alfredo Calcedo 26 de febrero de 2026
Este estudio analiza la relación entre el nacimiento prematuro y la vulnerabilidad a trastornos psiquiátricos durante la transición de la adolescencia a la adultez y determinar si el sexo y el nivel socioeconómico (NSE) modificaban esta relación. Este fue un estudio de cohorte observacional que utilizó datos administrativos de la provincia de Quebec, Canadá. los investigadores analizaron una muestra de 100,040 individuos nacidos prematuramente entre 1976 y 1995, comparándolos en una proporción de 1:2 con un grupo de control de niños nacidos a término Se hizo un seguimiento de los individuos desde los 11 años hasta el diagnóstico incidente de un trastorno psiquiátrico (trastorno por déficit de atención e hiperactividad [TDAH], psicosis, trastorno bipolar, ansiedad o depresión), la muerte o diciembre de 2019. Los resultados revelan que los individuos nacidos prematuramente presentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar todos los trastornos evaluados. La magnitud del riesgo osciló entre un cociente de riesgos (HR) de 1.16 para el TDAH y 1.05 para la ansiedad. Un hallazgo crítico es la existencia de una relación dosis-respuesta: a menor edad gestacional, mayor es el riesgo de presentar cuadros de TDAH, psicosis y ansiedad. Finalmente, el estudio examinó el papel de variables moderadoras como el sexo y el estatus socioeconómico. Aunque se detectaron algunas interacciones estadísticas, los autores concluyen que no existe evidencia clínicamente significativa de que estos factores modifiquen sustancialmente la relación principal. En síntesis, el nacimiento prematuro constituye un factor de riesgo transversal para la salud mental, lo que subraya la necesidad de un seguimiento clínico prolongado independientemente del entorno socioeconómico del paciente.