Consecuencias de copiar en el examen MIR

22 de enero de 2026

A partir de una reciente doctrina del Tribunal Supremo, el texto expone cómo determinadas prácticas tradicionalmente reprobables en el ámbito educativo no siempre alcanzan relevancia penal, pese a su evidente reproche ético y administrativo. El Alto Tribunal considera que un examen universitario no puede calificarse como “documento oficial” a efectos penales, ya que carece de los requisitos formales exigidos por la jurisprudencia. Además, subraya que la conducta enjuiciada no produjo un perjuicio real a terceros ni alcanzó una gravedad suficiente como para justificar la sanción penal, optándose así por la interpretación más favorable para la autora de los hechos.

A partir de este precedente, el artículo traslada el razonamiento al examen MIR y a otros procesos selectivos similares (EIR, PIR, etc.). Según la interpretación del abogado consultado, es altamente probable que el Tribunal Supremo aplicase un criterio análogo en caso de fraude durante estas pruebas MIR, pese a su integración en un procedimiento administrativo. La clave radicaría, de nuevo, en la consideración de que el examen no constituye un documento oficial penalmente relevante y en la inexistencia de un daño directo a terceros, lo que alejaría la tipificación del delito de falsedad documental.

Las consecuencias de copiar en el MIR existirían, pero quedarían circunscritas al plano administrativo: expulsión inmediata del proceso selectivo, posible anulación de la convocatoria y, en casos graves, inhabilitación para futuras pruebas. Desde esta perspectiva, una condena penal supondría un castigo desproporcionado y redundante, al añadirse a sanciones administrativas ya severas.

Finalmente, el artículo matiza que existen conductas que sí podrían tener relevancia penal, como la suplantación de identidad o el robo del examen, por implicar un nivel de lesividad y fraude cualitativamente distinto.

Por Alfredo Calcedo 29 de abril de 2026
Estimados compañeros/as, os recordamos de nuevo el próximo Congreso Nacional de la SEPL que se celebrará en Vitoria, los días 14-16 de mayo de 2026. El enlace de contacto con la Web del congreso Vitoria 2026 es: https://psiquiatrialegal2026.com/ Animaros a venir al Congreso, un lugar de encuentro además del interés científico. ¡Nos vemos en Vitoria!
Por Alfredo Calcedo 29 de abril de 2026
En los últimos años, las sustancias psicodélicas han despertado un gran interés científico y clínico, aunque sus efectos precisos sobre el cerebro siguen siendo difíciles de definir. Este artículo aborda este problema reuniendo, por primera vez, datos dispersos de estudios realizados en distintos países y con diferentes drogas. Los autores llevaron a cabo un gran “mega‑análisis” que integró 11 estudios de resonancia magnética funcional en reposo, con un total de más de 250 participantes expuestos a cinco psicodélicos clásicos, la psilocibina, el LSD, la mescalina, el DMT y la ayahuasca. Al analizar todos los datos con los mismos métodos, los investigadores pudieron identificar patrones comunes que antes no resultaban claros. Los investigadores encuentran un patrón repetido: estas sustancias no “activan” simplemente zonas aisladas, sino que reorganizan la comunicación entre grandes redes cerebrales. (Nature) El hallazgo más consistente fue un aumento de la comunicación entre redes cerebrales asociadas a funciones complejas —como el pensamiento abstracto, la atención o la emoción— y redes más básicas relacionadas con la percepción visual y el movimiento. Dicho de otro modo, durante el estado psicodélico, distintas áreas del cerebro que normalmente funcionan de forma separada tienden a conectarse más entre sí. Además, algunas estructuras profundas del cerebro, como el caudado, el putamen o el tálamo, también mostraron cambios en su forma de relacionarse con el resto del cerebro. En cambio, la supuesta “desorganización” interna de las redes cerebrales, descrita en estudios previos pequeños, resultó ser limitada y muy variable según la sustancia y el estudio. En conjunto, el trabajo sugiere que los psicodélicos no rompen el funcionamiento cerebral, sino que lo reorganizan de manera selectiva y predecible. Este enfoque integrado ayuda a aclarar resultados contradictorios del pasado y ofrece una base sólida para futuras investigaciones sobre los efectos terapéuticos de estas sustancias. Comentado en Diario Médico
Por Alfredo Calcedo 29 de abril de 2026
Wendy Duffy, británica de 56 años y sin enfermedad física terminal, ha decidido morir mediante suicidio asistido en una clínica suiza, alegando que perdió toda alegría de vivir tras la muerte accidental de su hijo Marcus hace años. Su caso ha reavivado en Reino Unido el debate sobre la ley de muerte asistida, actualmente bloqueada en la Cámara de los Lores, pese a haber sido aprobada por los Comunes. Tras evaluaciones psiquiátricas y pagar 10.000 libras, Duffy fue aceptada en Pegasos, una de las clínicas más controvertidas donde es posible poner fin a la propia vida. Preparó su despedida con cartas, música y detalles sobre su muerte. Aunque su situación no encajaría en la ley británica propuesta, limitada a enfermos terminales, su historia ha intensificado la discusión pública. Duffy, que ya intentó suicidarse antes sin éxito, considera esta vía una muerte serena y controlada. Pegasos ha generado polémica por otros casos similares de personas sin enfermedades terminales.