¿El Tylenol (paracetamol) causa autismo? Esto es lo que dice la evidencia

30 de septiembre de 2025

El artículo publicado en Skeptic, escrito por un médico en ejercicio, aborda la controversia sobre si el uso de acetaminofén (paracetamol, conocido como Tylenol en EE. UU.) durante el embarazo causa trastornos del neurodesarrollo como el autismo (ASD) o el TDAH. La alarma pública se intensificó tras declaraciones del presidente Donald Trump y el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., quienes afirmaron que el fármaco “causa autismo”, generando una reacción sanitaria inmediata y potencialmente peligrosa.

El texto comienza contextualizando el aumento de diagnósticos de ASD en las últimas décadas, que ha sido interpretado erróneamente como una “epidemia”. Expertos como Christine Ladd-Acosta explican que este incremento se debe principalmente a una ampliación de la definición diagnóstica y a mejoras en la detección, no a un aumento real en la incidencia.

A continuación, se revisan estudios observacionales que encontraron asociaciones estadísticas entre el uso prenatal de acetaminofén y un mayor riesgo de TDAH y, en menor medida, de ASD. Algunos metaanálisis reportaron razones de riesgo (RR) entre 1.08 y 1.34 para TDAH, y 1.19 para ASD. También se observó una relación dosis-respuesta, especialmente en exposiciones prolongadas (≥28 días) y durante el tercer trimestre.

Aunque se han propuesto mecanismos biológicos plausibles—como alteraciones en el sistema endocannabinoide o en el metabolismo de la dopamina—el artículo enfatiza que correlación no implica causalidad. El principal problema de los estudios iniciales es el sesgo por factores de confusión, especialmente los compartidos dentro de las familias (confusión familiar).

La evidencia más sólida proviene de un estudio sueco con más de 2.4 millones de niños, que utilizó un diseño de control entre hermanos. Al comparar hermanos expuestos y no expuestos al fármaco, se encontró que no había asociación significativa con ASD ni TDAH (HR ≈ 0.98). Esto sugiere que los factores familiares, como la genética o las condiciones médicas maternas que motivan el uso del fármaco, explican la aparente relación.

Críticos del estudio sueco, como Ann Bauer y Shanna Swan, advierten que la baja tasa de uso reportada (7.5%) podría haber generado errores de clasificación, y que el diseño de control con hermanos, si bien es excelente para controlar factores de confusión, podría controlar inadvertidamente mediadores, variables que se encuentran en la vía causal entre la exposición y el resultado.

El artículo también denuncia el impacto negativo de la politización del tema. Las declaraciones alarmistas han inducido a mujeres embarazadas a evitar el acetaminofén, ignorando los riesgos comprobados de no tratar fiebre o dolor durante el embarazo (malformaciones, parto prematuro, muerte fetal). Además, se corre el riesgo de que se sustituyan por analgésicos más peligrosos como el ibuprofeno.

En conclusión, el artículo defiende una postura basada en la evidencia: el acetaminofén sigue siendo el analgésico más seguro durante el embarazo. Se recomienda su uso solo cuando sea necesario, en la dosis mínima y por el menor tiempo posible. El verdadero riesgo reside en el abandono del tratamiento por miedo infundado, más que en el fármaco en sí.

Por Alfredo Calcedo 7 de abril de 2026
Este ensayo clínico piloto aleatorizado con 80 participantes investiga si el tratamiento con litio en dosis bajas retrasa el deterioro cognitivo en adultos mayores con deterioro cognitivo leve. Resultados: Entre los resultados cognitivos, la prueba de Aprendizaje Verbal de California-II (CVLT-II) mostró el mayor tamaño del efecto. Las puntuaciones disminuyeron 1,42 puntos por año en el grupo placebo en comparación con 0,73 puntos por año en el grupo de litio (diferencia en la disminución anual, 0,69 puntos por año; p = 0,05), lo que no alcanzó el umbral preespecificado ( p < 0,01). Ni la prueba Breve de Memoria Visoespacial-Revisada (BVMT-R) ni el compuesto cognitivo preclínico de Alzheimer adaptado (PACC) mostraron cambios significativos a lo largo del tiempo en ninguno de los grupos, lo que limita la interpretación de los efectos del tratamiento en estas medidas. La ausencia de disminución puede reflejar una sensibilidad insuficiente de estas medidas para detectar cambios en esta población con deterioro cognitivo leve durante un período de 2 años. En cuanto a los resultados de neuroimagen, tanto el volumen de la sustancia gris cortical como el del hipocampo disminuyeron con el tiempo en ambos grupos de tratamiento. En el caso del volumen del hipocampo, la diferencia en la disminución entre los grupos no alcanzó significación estadística. BVMT-R, PACC, el volumen de la sustancia gris cortical y BDNF no mostraron interacciones significativas entre el tratamiento y el tiempo. En conclusión, aunque el estudio no demostró diferencia significativa entre litio y placebo en la evolución del deterioro cognitivo en adultos mayores, este ensayo clínico piloto aleatorizado demostró la viabilidad del reclutamiento y la retención de participantes, y confirmó la seguridad y la tolerabilidad del litio en dosis bajas en adultos mayores con deterioro cognitivo leve. Generó estimaciones preliminares del tamaño del efecto en medidas cognitivas, de neuroimagen y de biomarcadores plasmáticos para fundamentar futuros ensayos con la potencia estadística adecuada para evaluar sus posibles propiedades neuroprotectoras en el deterioro cognitivo leve (DCL). Comentado en Noticias JAMA .
Por Alfredo Calcedo 7 de abril de 2026
En un artículo reciente publicado en Cell , Li et al. sugieren que los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) actúan sobre el transportador de serotonina en las células T CD8+ potenciando la inmunidad antitumoral. Además de este mecanismo, los ISRS pueden actuar sobre las células malignas, así como sobre otras células inmunitarias, para mejorar la inmunovigilancia del cáncer. Los resultados de este estudio respaldan el papel del transportador de serotonina (SERT) como un punto de control inmunitario que limita la inmunidad antitumoral de las células T CD8. Los autores demostraron que: SERT regula negativamente la respuesta de las células T CD8 a la ligadura del receptor de células T (TCR) al agotar la serotonina intratumoral; Fluoxetina y citalopram, 2 ISRS, suprimen el crecimiento tumoral y estimulan la función efectora de las células T CD8 intratumorales en varios modelos humanos y murinos; Ambos ISRS sinergizan con el bloqueo de la proteína de muerte celular programada 1 (PD-1). Los niveles de expresión intratumoral de SERT están negativamente correlacionados con la supervivencia del paciente en múltiples tipos de cáncer. En general, este estudio apoya la idea de que los ISRS mejoran la inmunidad antitumoral de las células T CD8 al aumentar los niveles intratumorales de serotonina. En este otro artículo se hace una revisión sobre el mismo tema. Dado que la sertralina, el citalopram y la fluoxetina son los antidepresivos más utilizados y seguros, deben considerarse como candidatos idóneos para su reutilización en la investigación oncológica traslacional y clínica.
Por Alfredo Calcedo 7 de abril de 2026
La autora cuenta cómo su comprensión del trastorno bipolar tipo I (TBI) cambió cuando su marido, Smitty, fue diagnosticado de TBI. Lo que antes veía como una enfermedad que desestabilizaba la vida cotidiana comenzó a transformarse al descubrir el impacto del tratamiento, la terapia y el apoyo adecuado. Recuerda las épocas en las que Smitty apenas dormía y parecía simplemente muy productivo, hasta que una crisis psicótica y su primera hospitalización revelaron que algo más profundo sucedía. Con los años y distintos tratamientos, ella fue aprendiendo a acompañarlo como una verdadera compañera de cuidados. Desarrolló su propio método, los “3 Cs” (por sus siglas en inglés: catch it, check it and change it) que consiste en detectar pequeñas señales, revisarlas y actuar junto con su marido y su equipo clínico. Smitty añadió una cuarta: comunicar. Ese equilibrio también le hizo replantearse su papel entre esposa y cuidadora, aprendiendo cuándo intervenir y cuándo dejar espacio. En el proceso, la autora reconoció sus propios síntomas depresivos y comprendió la importancia de cuidarse para poder cuidar. Tener el apoyo de una comunidad, un grupo de apoyo (como en su caso el grupo de Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales (NAMI), y la presencia de un clínico de confianza han sido fundamentales. Con el tiempo, ambos aprendieron que la estabilidad no significa perfección, sino la certeza de que existe ayuda y, sobre todo, esperanza.