Estudio de la Carga Mundial de Morbilidad atribuible a la violencia de pareja contra las mujeres y a la violencia sexual contra los niños

16 de enero de 2026

La violencia contra las mujeres y contra los niños constituye una violación de los derechos humanos que causa daños duraderos a las sobrevivientes y a la sociedad en general. La violencia de pareja y la violencia sexual contra los niños son dos formas importantes de este tipo de abuso. A pesar de sus amplios efectos en la salud individual y comunitaria, estos factores de riesgo no se han priorizado adecuadamente como impulsores clave de la carga de salud mundial. Se necesitan urgentemente estimaciones exhaustivas y fiables de la carga de salud comparativa de la violencia de pareja y la violencia sexual contra los niños para fundamentar las inversiones en prevención y apoyo a las sobrevivientes, tanto a nivel nacional como mundial.

Este artículo ofrece una evaluación exhaustiva de la prevalencia y la carga de enfermedad atribuible a la violencia de pareja contra mujeres y la violencia sexual sufrida en la infancia, en 204 países, durante el periodo comprendido entre 1990 y 2023.

Resultados: Para 2023 se estima que 608 millones de mujeres de ≥15 años habían sufrido alguna vez violencia de pareja y que en torno a 1.010 millones de personas adultas habían experimentado agresión sexual durante la niñez. Estas exposiciones se tradujeron, ese mismo año, en 18,5 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) atribuibles a violencia de pareja en mujeres y 32,2 millones atribuibles a violencia sexual infantil en ambos sexos. En el grupo de mujeres entre 15–49 años —edad reproductiva— ambos riesgos escalan a la cúspide del ranking de factores de pérdida de salud: la violencia de pareja se sitúa como cuarto riesgo y la violencia sexual infantil como quinto, por encima de amenazas metabólicas clásicas en mujeres en edad reproductiva.

El estudio amplía el horizonte de daños reconocidos. Vincula la violencia sexual infantil con catorce resultados de salud —desde trastornos mentales graves, conducta suicida y adicciones hasta algunas enfermedades metabólicas—, y la violencia de pareja con ocho, que abarcan lesiones físicas, homicidio y morbilidad mental, además de infecciones como el VIH en contextos específicos. La atribución poblacional sugiere que una fracción sustancial de la ansiedad, la autolesión y la violencia interpersonal en mujeres es explicable por la exposición a violencia de pareja, mientras que la violencia sexual infantil emerge como motor relevante de trastornos como esquizofrenia, bipolaridad y trastornos de la conducta.

En conjunto, prevenir la violencia —y atender integralmente a supervivientes— es una política de salud pública con alto rendimiento en AVAD evitables. Integrar la detección y respuesta en atención primaria, salud mental, salud sexual y reproductiva, y servicios para la infancia, junto a inversiones en datos de calidad, se perfila como una vía inmediata para reducir una carga que el análisis revela sustancial, persistente y evitable. 

Por Alfredo Calcedo 17 de julio de 2026
La decisión del Gobierno de retirar a Antonio Vallejo-Nájera la Gran Cruz de la Sanidad ha reabierto el debate sobre una de las etapas más oscuras de la psiquiatría española. Médico militar, catedrático y figura influyente del franquismo, Vallejo-Nájera puso su prestigio científico al servicio de una ideología que presentaba al adversario político como un ser biológica y moralmente inferior. En sus obras defendió una eugenesia basada en la “Hispanidad” y consideró que las ideas democráticas y marxistas contaminaban la supuesta pureza de la raza. Durante la Guerra Civil dirigió investigaciones con prisioneros republicanos para buscar las llamadas “raíces biopsíquicas del marxismo” y demostrar que sus seguidores eran enfermos mentales. Estos estudios, realizados en cárceles y campos de concentración, pretendían ofrecer una justificación científica a la represión. Su pensamiento tuvo además un marcado componente misógino. Atribuyó la participación política de las mujeres republicanas a desequilibrios mentales, debilidad psicológica y desviaciones sexuales, llegando a calificarlas como “revolucionarias natas”. Sus teorías también contribuyeron a legitimar la separación de los hijos de las presas republicanas. Así, la psiquiatría fue utilizada para transformar al vencido como enfermo, justificar su exclusión y presentar la represión franquista como una supuesta regeneración nacional. ( redaccionmedica.com )
Por Alfredo Calcedo 17 de julio de 2026
El uso de la contención mecánica en los hospitales psiquiátricos podría aumentar a corto plazo el riesgo de tromboembolismo venoso, que incluye la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar. Para estudiar esta relación, los investigadores analizaron los registros de todos los hospitales psiquiátricos de Dinamarca entre 2000 y 2022. El estudio incluyó a 24.423 pacientes adultos sometidos a contención mecánica o química. Durante los 30 días posteriores, se produjeron 3,5 casos de tromboembolismo por cada 1.000 pacientes sometidos a contención mecánica, frente a 1,7 casos por cada 1.000 entre quienes recibieron contención química. Esto supone aproximadamente el doble de riesgo, aunque la diferencia absoluta fue pequeña: se estimó un episodio adicional por cada 548 pacientes inmovilizados mecánicamente. Un segundo análisis comparó distintos periodos de riesgo dentro de los mismos pacientes. En los 14 días posteriores a la contención mecánica, la tasa de tromboembolismo fue unas cuatro veces y media superior a la observada durante los periodos de referencia. Conclusiones: La sujeción mecánica se asoció con un mayor riesgo de tromboembolismo venoso (TEV). Si bien el riesgo absoluto fue bajo, estos hallazgos resaltan la importancia de las estrategias preventivas para reducir el riesgo de TEV en pacientes expuestos a sujeción mecánica. ( BMJ) Editorial relacionada : El riesgo de tromboembolismo venoso tras la contención química parece similar al de otros pacientes hospitalizados, mientras que la contención mecánica podría elevarlo aún más. Aunque esta última se reserva como medida de seguridad excepcional, faltan pruebas sólidas de que produzca beneficios clínicos. Por ello, resulta prioritario reducir su uso y evaluar alternativas, vigilando que no desplacen el riesgo hacia la contención química. También se necesitan mejores métodos de prevención y tromboprofilaxis adaptados a los pacientes psiquiátricos.
Por Alfredo Calcedo 17 de julio de 2026
La hija de una mujer de 72 años ha presentado una reclamación contra el Hospital de Fuenlabrada después de que, según denuncia, una psiquiatra planteara a su madre la posibilidad de solicitar la eutanasia. La paciente, con una discapacidad reconocida del 92%, había ingresado tras varios intentos de suicidio y atravesaba una situación de intenso sufrimiento psíquico. La familia considera que mencionar la eutanasia en ese contexto fue inadecuado. La hija sostiene que su madre acudió al hospital para recuperar las ganas de vivir, no para conocer una vía legal para morir. Tras pedir explicaciones, la psiquiatra habría defendido que se trataba de una alternativa reconocida como derecho, postura que también habría respaldado el responsable del servicio. La reclamación solicita investigar tanto esta actuación como la atención psiquiátrica recibida durante años. El hospital, por su parte, niega que se ofreciera la eutanasia en los términos descritos y afirma que únicamente fue mencionada dentro de una intervención terapéutica destinada a reducir riesgos y garantizar la seguridad de la paciente. ( El Mundo )