procrastinación: un mecanismo cerebral explica por qué dejamos ciertas tareas para después

16 de enero de 2026

La motivación suele disminuir bajo condiciones aversivas. A menudo, un individuo puede valorar positivamente una meta y, sin embargo, sentirse incapaz de iniciar los pasos necesarios para alcanzarla si el proceso conlleva factores estresantes o desagradables. Clínicamente, los déficits motivacionales están relacionados con trastornos psiquiátricos como la depresión y la esquizofrenia, pero los mecanismos neuronales por los cuales los contextos aversivos suprimen la motivación siguen siendo poco claros. Aunque las teorías clásicas asocian la motivación con el valor esperado de los resultados, se sabe menos sobre los circuitos neuronales que gobiernan la iniciación conductual basada en el esfuerzo.

Este estudio se propuso analizar los mecanismos cerebrales que reducen la motivación para actuar cuando una tarea implica estrés, castigo o incomodidad.

La investigación utilizó un modelo de primates no humanos (macacos rhesus) para estudiar los mecanismos cerebrales que rigen la iniciación de conductas bajo conflicto. Los sujetos fueron entrenados en tareas de toma de decisiones donde debían elegir entre una recompensa simple de agua o una recompensa mayor vinculada a un estímulo aversivo, consistente en un soplo de aire en el rostro. Los científicos observaron que, ante la presencia del estímulo desagradable, los primates mostraban una vacilación significativa o una negativa rotunda a iniciar la tarea, a pesar de que la evaluación cognitiva del beneficio seguía siendo favorable.

El núcleo del descubrimiento reside en la comunicación entre dos regiones subcorticales críticas: el estriado ventral (VS) y el pálido ventral (VP). Los registros neuronales revelaron que la actividad en el estriado ventral se incrementa ante la expectativa de un evento estresante, ejerciendo una influencia inhibitoria sobre el pálido ventral. Esta inhibición actúa como el "freno" que impide que el animal ejecute el primer movimiento hacia la meta.

Los resultados más reveladores surgieron al inactivar artificialmente esta conexión entre el VS y el VP. Al silenciar esta vía, los macacos recuperaron la disposición para emprender tareas aversivas sin la vacilación previa. Crucialmente, esta intervención no alteró la percepción del valor de la recompensa ni disminuyó el desagrado por el soplo de aire; simplemente eliminó el impedimento biológico para comenzar el acto.

Este resultado sugiere que el circuito EV-PV no regula la motivación de manera general, sino que se activa específicamente para suprimirla cuando existe una expectativa de incomodidad. En ese sentido, la apatía frente a tareas desagradables podría desarrollarse de forma gradual conforme se intensifica la comunicación entre estas dos regiones.

En conjunto, estos resultados identifican la vía VS-VP como un circuito clave mediante el cual los contextos aversivos suprimen la iniciación conductual basada en el esfuerzo, destacándola como un posible objetivo para tratar déficits motivacionales en la depresión y la esquizofrenia o la tendencia a la procrastinación.

Comentado en Wired y ElPaís

Por Alfredo Calcedo 16 de enero de 2026
¿ Agregar 1,5 g de ácidos grasos ω-3 al tratamiento multimodal mejora los resultados en niños y adolescentes con trastorno depresivo mayor (TDM) de moderado a grave? Resultados: En un ensayo clínico aleatorizado de 36 semanas con 257 participantes, los ácidos grasos ω-3 no mostraron un beneficio significativo sobre el placebo en la gravedad de la depresión, las tasas de respuesta y remisión, la calidad de vida ni el uso de antidepresivos. La adherencia al tratamiento fue alta y las tasas de eventos adversos fueron similares entre los grupos; aproximadamente la mitad de los participantes aún cumplían los criterios de TDM pediátrico de moderado a grave a pesar del tratamiento. Conclusión: Estos hallazgos no respaldan el uso de 1,5 g de ácidos grasos ω-3 como terapia complementaria para el TDM pediátrico.
Por Alfredo Calcedo 16 de enero de 2026
La violencia contra las mujeres y contra los niños constituye una violación de los derechos humanos que causa daños duraderos a las sobrevivientes y a la sociedad en general. La violencia de pareja y la violencia sexual contra los niños son dos formas importantes de este tipo de abuso. A pesar de sus amplios efectos en la salud individual y comunitaria, estos factores de riesgo no se han priorizado adecuadamente como impulsores clave de la carga de salud mundial. Se necesitan urgentemente estimaciones exhaustivas y fiables de la carga de salud comparativa de la violencia de pareja y la violencia sexual contra los niños para fundamentar las inversiones en prevención y apoyo a las sobrevivientes, tanto a nivel nacional como mundial. Este artículo ofrece una evaluación exhaustiva de la prevalencia y la carga de enfermedad atribuible a la violencia de pareja contra mujeres y la violencia sexual sufrida en la infancia, en 204 países, durante el periodo comprendido entre 1990 y 2023. Resultados: Para 2023 se estima que 608 millones de mujeres de ≥15 años habían sufrido alguna vez violencia de pareja y que en torno a 1.010 millones de personas adultas habían experimentado agresión sexual durante la niñez. Estas exposiciones se tradujeron, ese mismo año, en 18,5 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) atribuibles a violencia de pareja en mujeres y 32,2 millones atribuibles a violencia sexual infantil en ambos sexos. En el grupo de mujeres entre 15–49 años —edad reproductiva— ambos riesgos escalan a la cúspide del ranking de factores de pérdida de salud: la violencia de pareja se sitúa como cuarto riesgo y la violencia sexual infantil como quinto, por encima de amenazas metabólicas clásicas en mujeres en edad reproductiva. El estudio amplía el horizonte de daños reconocidos. Vincula la violencia sexual infantil con catorce resultados de salud —desde trastornos mentales graves, conducta suicida y adicciones hasta algunas enfermedades metabólicas—, y la violencia de pareja con ocho, que abarcan lesiones físicas, homicidio y morbilidad mental, además de infecciones como el VIH en contextos específicos. La atribución poblacional sugiere que una fracción sustancial de la ansiedad, la autolesión y la violencia interpersonal en mujeres es explicable por la exposición a violencia de pareja, mientras que la violencia sexual infantil emerge como motor relevante de trastornos como esquizofrenia, bipolaridad y trastornos de la conducta. En conjunto, prevenir la violencia —y atender integralmente a supervivientes— es una política de salud pública con alto rendimiento en AVAD evitables. Integrar la detección y respuesta en atención primaria, salud mental, salud sexual y reproductiva, y servicios para la infancia, junto a inversiones en datos de calidad, se perfila como una vía inmediata para reducir una carga que el análisis revela sustancial, persistente y evitable.
Por Alfredo Calcedo 15 de enero de 2026
Este estudio utilizó el método Delphi para establecer un consenso sobre diez prioridades clave que los profesionales sanitarios consideran importantes en la atención clínica de personas con TDAH en Canadá. El acceso a profesionales sanitarios y a servicios de salud específicos para el TDAH se posicionó como la prioridad más alta, siendo el acceso a los servicios de salud el tema dominante. Otro tema que surgió se relacionó con la necesidad de más investigación sobre el TDAH, en particular sobre el funcionamiento socioemocional, las afecciones coexistentes y el diagnóstico del TDAH en mujeres. Los profesionales sanitarios también identificaron el aumento del conocimiento, la formación y la educación sobre el TDAH entre los profesionales sanitarios y los sistemas escolares entre las diez prioridades principales. Diez prioridades principales identificadas por los profesionales de la salud. Proporcionar acceso a profesionales de la salud capacitados para reconocer el TDAH Proporcionar acceso a servicios para el TDAH (p. ej., TCC, coaching, capacitación basada en habilidades, programas de empleo) Investigación sobre el funcionamiento socioemocional en el TDAH (p. ej., problemas de autoestima, capacidad para regular las emociones) y su impacto en las relaciones. La desregulación emocional es una característica común entre las personas con TDAH que causa un deterioro sustancial a lo largo de la vida. Aumentar el conocimiento y la capacitación sobre el TDAH y los estigmas asociados entre todos los profesionales de la salud y la salud mental (p. ej., médicos de familia, enfermeras, farmacéuticos, psicólogos, consejeros) Proporcionar acceso a servicios financiados para personas con TDAH y sus seres queridos (p. ej., cobertura médica para servicios psicológicos u opciones asequibles) Educar al personal de los sistemas escolares sobre cómo brindar el mejor apoyo y enseñar a personas con TDAH Investigación sobre cómo considerar las experiencias coexistentes (p. ej., depresión, ansiedad) al diagnosticar el TDAH Investigación sobre el diagnóstico del TDAH en niñas y mujeres Acceso a recursos y servicios para comunidades más pequeñas o rurales Información y apoyo más accesibles para navegar por el sistema de salud y encontrar servicios/personal adecuado para ayudar y defender a las personas con TDAH.