Un modelo de contrapeso para comprender y tratar los delirios persecutorios

5 de junio de 2025

El artículo propone un enfoque innovador para comprender y tratar las delirios persecutorios. En lugar de desafiar directamente estas creencias, los autores sugieren desarrollar una creencia alternativa que pueda coexistir con el delirio y, con el tiempo, volverse más poderosa que este.

Los delirios persecutorios surgen cuando los procesos cognitivos adaptativos de decidir en quién confiar se inclinan excesivamente hacia la desconfianza, generando una percepción errónea de amenaza y una sensación de inseguridad extrema. Para contrarrestar esto, el modelo propone construir una creencia de contrapeso a la creencia del delirio; creencia basada en la idea de que el mundo es lo suficientemente seguro para la persona en el presente y en el futuro.

La paranoia se mantiene debido a múltiples factores que la refuerzan, como:

  • Historia personal de experiencias traumáticas.
  • Ansiedad y activación emocional elevada.
  • Alucinaciones que refuerzan la sensación de peligro.
  • Sentimientos de vulnerabilidad y uso de mecanismos de defensa.
  • Aislamiento social y preocupación excesiva.
  • Dificultades para distanciarse de los miedos y sensación de derrota.

Estos factores pueden impedir que la persona se sienta segura, incluso en entornos benignos. Para reducir la paranoia, el modelo propone desarrollar contrapesos para cada uno de estos factores. Por ejemplo:

  • La sensación de vulnerabilidad puede contrarrestarse fomentando la autoconfianza.
  • El tiempo excesivo dedicado a la preocupación puede equilibrarse con actividades significativas.
  • La percepción de amenaza puede disminuirse mediante experiencias reales de seguridad.

Este enfoque ofrece una manera empática y personalizada de aliviar la carga de la paranoia sin confrontar directamente las creencias delirantes. En lugar de intentar eliminar el delirio, se busca fortalecer una visión alternativa que, con el tiempo, incline la balanza hacia una percepción más realista y segura del mundo.

Por Alfredo Calcedo 19 de enero de 2026
La Sala Social del TSJ de Extremadura ha condenado al Servicio Extremeño de Salud a indemnizar a una médica agredida por falta de medidas de prevención de riesgos. La sentencia es importante para la protección de los profesionales sanitarios frente a las agresiones, al poner el foco no solo en la responsabilidad del agresor, sino también en el incumplimiento de la Administración sanitaria de sus deberes en materia de prevención de riesgos laborales. A partir de esta sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, se pone de relieve una vía jurídica que permite exigir responsabilidades al sistema cuando no se han adoptado medidas adecuadas para proteger a su personal (exigencia de medios). El caso concreto se refiere a una médica de atención primaria del Centro de Salud Urbano I de Mérida que fue víctima de una agresión verbal por parte de un paciente en enero de 2022, en el contexto de la aplicación de los protocolos vigentes sobre pruebas diagnósticas de covid-19. Tras ser insultada públicamente en el propio centro sanitario, los tribunales penales reconocieron los hechos y otorgaron una primera indemnización. No obstante, la facultativa decidió ir más allá y demandar al Servicio Extremeño de Salud por vulneración de su derecho a la seguridad y salud en el trabajo, al no existir un plan de prevención de riesgos ni medidas disuasorias eficaces frente a las agresiones. La sentencia destaca que la demandante, en su condición de coordinadora del centro durante varios años, había advertido reiteradamente a la Administración sobre la elevada conflictividad del entorno laboral, sin que se adoptaran medidas correctoras. Esta inacción fundamenta la condena al SES, al apreciarse una infracción muy grave en materia de prevención de riesgos laborales, que da lugar a una indemnización de 10.000 euros. Más allá de la cuantía económica, el texto subraya el valor simbólico y preventivo de este tipo de resoluciones, pues visibilizan el incumplimiento legal de la Administración y refuerzan la idea de que la jurisdicción social, a la que estos conflictos acceden desde 2011, constituye un cauce más ágil y favorable para la tutela de los derechos de los profesionales sanitarios (a diferencia de la via contencioso-administrativa donde estaba antes este tipo de demandas).
Por Alfredo Calcedo 19 de enero de 2026
Los trastornos de dolor visceral, como el síndrome de intestino irritable, presentan una prevalencia marcada en mujeres. La señalización aumentada entre las células enterocromafinas (EC) en el epitelio intestinal y las fibras nerviosas sensitivas mucosas probablemente contribuye a este sesgo sexual. En este estudio se identifica una vía paracrina sensible al estrógeno en la que dos tipos de células enteroendocrinas, las células L que expresan el péptido YY (PYY) y las células EC serotoninérgicas, se comunican para aumentar la sensibilidad intestinal en mujeres. Los resultados indican que la señalización de estrógenos aumenta el receptor de ácidos grasos de cadena corta Olfr78 del metabolito bacteriano en las células L del colon, aumentando la liberación de PYY y su sensibilidad al acetato. Un PYY elevado actúa sobre las células EC vecinas mediante NPY1R, aumentando así la liberación de serotonina y el dolor intestinal. Los autores proponen que las fluctuaciones hormonales, junto con factores internos (estrés) o ambientales (dieta), amplifican este circuito colónico local sensible al estrógeno, resultando en una sensibilidad intestinal desadaptativa. Comentado en IM Medico .
Por Alfredo Calcedo 19 de enero de 2026
Aunque los medicamentos supresores de ácido (antagonistas del receptor de histamina 2 [H 2 ] e inhibidores de la bomba de protones [IBP]) se recetan comúnmente durante el embarazo, los estudios sobre su asociación con trastornos neuropsiquiátricos en niños son limitados. El objetivo en este estudio de cohorte de más de 2,7 millones de parejas madre-hijo, fue investigar las posibles asociaciones entre la exposición prenatal a medicamentos supresores de ácido y los trastornos neuropsiquiátricos en niños. Los resultados del estudio indican que la exposición a medicamentos supresores de ácido durante el embarazo no se asoció con el riesgo de TDAH, trastorno neuropsiquiátrico grave, trastorno obsesivo-compulsivo, discapacidad intelectual o TEA en los análisis de hermanos y controles. Se observaron pequeñas asociaciones en los modelos ponderados por superposición; estas podrían reflejar factores de confusión familiares compartidos.